No solo de contenedores repletos de chucherías y telas “madre in China” vivió el contrabando moderno hacia la portuaria Buenos Aires. Durante los años en los que la gestión kirchnerista montó un cerrojo sobre las importaciones, también florecieron los envíos “puerta a puerta” de mercadería -en especial artículos electrónicos- que llegaba de Miami a través del aeropuerto de Ezeiza. En ese negocio, en 2015 descolló una empresa que podría tener vínculo nada menos que con el ex jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, y que llegó a acaparar un 7% del mercado del courier.

La firma en cuestión se llama Loginport SA. Fue creada en 2003, pero recién hacia octubre de 2014 desembarcaron allí dos empresarios que ya venían de hacer negocios juntos en los depósitos fiscales del Mercado Central, donde recalaron muchos de los contenedores sospechosos del contrabando. Uno de esos socios se llama Carlos Alfredo Ríos, que había trabajado en Carestiba SA (atribuida a Jorge “El Uruguayo” Lambiris, compañero de viaje de Echegaray a Río de Janeiro) y terminó siendo presidente de Censer SA (un moderno galpón que se levantó en 2013 frente a la Ricchieri). El otro socio también integra el directorio de Censer y podría ser el vehículo hacia Echegaray. Su nombre es Pablo Sccasso.

“Tengo entendido que el que manejaba la plata era un tal Sccasso, que es un hombre que tiene mucho manejo de la plata en el Mercado Central”, declaró nada menos que Ibar Pérez Corradi ante la jueza María Romilda Servini de Cubría, que investiga la causa del tráfico de efedrina, al intentar implicar a Echegaray también en ese expediente. “La transacción se manejaba ahí porque Sccasso tenía la zona cubierta”, añadió el testigo protegido.

Como sea, el nombre de Sccasso vuelve a aparecer en Loginport SA, una firma habilitada con el número 841 como proveedor de servicios postales en el rubro del courier, o la entrega “puerta a puerta” de bultos y paquetes que viajan por vía aérea. En este negocio tallan empresas globales como DHL, UPS o Federal Express. Pero en el caso de Ezeiza, es sabido que últimamente convivían con operadores que se dedicaban al “bagayeo” a través del famoso “portón 5”. Es por allí por donde, en tiempos de limitación a las importaciones, ingresaba desde Miami mucha mercadería que luego podía encontrarse en los negocios de Galería Jardín u otros circuitos dedicados a la tecnología. La complicidad de altos mandos de la Aduana, que dependía de Echegaray, se hacía necesaria y evidente.

Según información obtenida de fuentes oficiales, en 2014 la empresa Loginport operó 52.492 kilos de mercadería a través de Ezeiza, el 1,4% del total, y ocupaba el 12° lugar entre las firmas dedicadas al courier. Un año después, ya en manos de sus nuevos dueños, multiplicó por seis sus negocios y se ubicó en el 5° lugar, con el 6,9% del total de los envíos: hizo pasar por la Aduana 294.783 kilos de mercadería. Ese momento de gloria cesó en el primer semestre de 2016, con el recambio de gobierno y el combate franco que el nuevo jefe aduanero, Juan José Gómez Centurión, estableció contra ese circuito informal. En la actualidad Loginport volvió a caer al puesto 11 del ránking y maneja solo 2% de los volúmenes.

Los negocios de Loginport -que declara poseer depósitos para consolidar la carga en Miami y Hong Kong- se dispararon especialmente a partir de la segunda mitad de 2015. A fin de junio de ese año, la Aduana controlada por Echegaray informó que había suspendido provisoriamente los CUIT de dos empresas de courier que dominaban el ingreso de electrónicos desde EE.UU., llamadas LHS y Fast Track (Servicios Logísitocos Integrados SRL), pues “estarían involucradas en una investigación sobre 320 empresas de informática y tecnología que utilizaron sus servicios para ingresar mercadería”. El operativo lo comandó un colaborador leal de Echegaray, Daniel Santanna, ahora asesor del bloque de senadores del PJ. Según una fuente que conoce el negocio de cerca, sin la competencia de esas otras dos firmas consideradas bagayeras, la empresa “Loginport era la única que podía traer cajas de 50 x 50 x 50 termoselladas y las hacía pasar puerta a puerta”. Muy pronto, la firma de Sccasso y Ríos mudó sus oficinas a un lujoso edificio de Puerto Madero.

Con un largo recorrido en los negocios de comercio exterior, en julio de 2005 el misterioso Sccasso creó dos sociedades en Miami: Elemco USA Corp y Pachamama USA Corp. Su socio en ambas firmas se llama Gustavo Echegaray, que también es dueño de un club de hípica de Neuquén. Una hermana de aquel Echegaray, llamada Mariana, y un hermano de Sccasso, de nombre José Luis, a la vez son socios en una firma bautizada como Villa Hípica Silla Argentino SA, creada en abril de 2014 y que administra un haras de caballos de esa raza en Escobar. No hay constancia todavía de que ambos hermanos tengan algún lazo familiar con el ex jefe de la AFIP y la Auditoría. No han respondido a las consultas de Clarín.

Pero una curiosidad también vinculada a la hípica quizás pueda servir para trazar otros lazos entre este misterioso empresario de los depósitos fiscales y el otrora poderoso jefe impositivo y aduanero del kirchnerismo. En diciembre de 2011, la Comisión de Carreras del Hipodromo de Palermo reconoció formalmente una caballeriza inscripta por Sccasso con el sugerente nombre de “La Aduana”. Pero a los pocos días esa misma comisión debió rectificar el acta original porque al parecer se había cometido un pequeño error y el nombre correcto debía ser “Laduana”.

 

fuente CLARÌN

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