Sòlo 36 horas después de allanar la casa de un ex funcionario clave para comprender la operatoria de la obra pública durante la última década, la Justicia volvió por más. Envió a un pelotón de policías al exclusivo country donde vive junto a su mujer –también ex funcionaria– y su familia para obtener información adicional sobre sus movimientos y visitas.

El juez federal Sebastián Casanello libró una “orden de presentación” de ejecución inmediata para que el country San Jorge Village entregue los archivos de video de sus cámaras de seguridad, tanto de las áreas centrales, como de su entrada y club hípico, como así también pretende analizar quiénes visitaron a la pareja de ex funcionarios Gustavo Gentili y Laura Andino. Pero ante la reticencia a colaborar, modificó la orden, que convirtió en allanamiento.

Casanello buscó así avanzar otro paso para investigar a Gentili (60 años), un empleado público que ingresó a Vialidad nacional en 1992, subió en el escalafón hasta el nivel gerencial y ya durante el kirchnerismo asumió al frente del Órgano de Contralor de las Concesiones Viales (Occovi), mientras que ubicó a su actual pareja, Andino (39), al frente de la intervención de Autopistas del Sol (Ausol).

La investigación, que instruye Casanello junto al fiscal federal Federico Delgado , se inició con un anónimo que recibió otro fiscal del fuero, Guillermo Marijuán , con datos que vinculaban a Gentili con el ex ministro de Planificación Federal y actual diputado nacional, Julio de Vido .

Tras leer ese anónimo, Marijuán consideró que debía tomarse como una denuncia y lo remitió a sorteo, para su posterior investigación, tanto por el rol de Gentili en la operatoria de la obra pública durante la última década, como así también por presunto enriquecimiento ilícito.

Con 11 hijos –7 de ellos con Andino–, Gentili envía a sus hijos al colegio St George’s Collage North (lo que conllevaría unos $ 90.000 por mes, los 12 meses del año) y a universidades privadas, las expensas del country ($ 15.000 por mes), maestras particulares de inglés y golf para sus hijos, viajes a Punta del Este, una lapicera Mont Blanc de $ 250.000 para su esposa y diamantes para su hija de 3 años.

Con 6 empleadas de limpieza, 3 niñeras y “personal trainer”, Gentili y Andino también comenzaron a llamar la atención por utilizar chóferes del Occovi para, entre otros gastos personales, llevar 12 ramos de flores todos los martes a las maestras del colegio, además de regalos adquiridos en Prune, Rapsodia, Wanama o Paula, entre otras marcas.

Viejo conocido del presunto testaferro de la familia Kirchner, Lázaro Báez –quien habría asistido a la fiesta de casamiento en el Hotel Alvear–, Gentili tejió además un vínculo estrecho con los rostros visibles de Consular, una consultora de notable crecimiento durante la última década, entre los negocios con el régimen chavista de Venezuela y la obra pública.

En esa línea, según reconstruyó LA NACION, uno de los socios de Consular, Jorge Pinto, acumula más de 1340 entradas al country hasta el 2011, cuando desapareció de los registros, aún cuando continuó con las visitas a Gentili y Andino, al punto que ellos manejan desde hace meses su Audi A4, chapa ILC573. Ahora los investigadores no descartan que Pinto haya recibido una tarjeta de ingreso al country, ubicado en Los Polvorines, sobre la ruta 197.

 

fuente LA NACIÒN

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