La familia Kirchner conocía lo que pasaba dentro de la Procuración del Tesoro de la Nación durante la gestión de María Ángelica Abbona, entre otras cosas, porque la sobrina de la ex Presidenta trabajaba en ese organismo. Se trata además de la abogada Romina Mercado, hija de Alicia Kirchner, prima de Máximo, e “ideóloga” de las estrategias judiciales de los negocios privados de sus parientes, entre los que ella misma está involucrada. La doctora Mercado era un trabajadora diversa, con capacidades múltiples. Mezclaba su influencia en el Poder Ejecutivo con las empresas K. Era presidenta de la sociedades que maneja el hotel más grande que tienen su tía y sus primos en Santa Cruz, el Alto Calafate. Asesoraba a Abbona en la Procuración del Tesoro, y al mismo tiempo era (es) empleada de la principal inversora del líder del Grupo Indalo, Cristóbal López. Mercado conoce a Abbona al menos desde que iba a la primaria. La ex Procuradora del Tesoro era una de las consejeras juridicas de su tío Néstor Kirchner cuando éste era intendente de Río Gallegos. 1989.

Según consta en los “Cristileaks” difindidos por el programa PPT, de Jorge Lanata, Mercado jugó un rol crucial en la Procuración del Tesoro durante el final de la era K. Ese organismo es el que se encarga de defender al Estado ante los juicios que se inician en contra del Gobierno.

Mercado llegó a trabajar junto a Abbona en el primer piso del magnífico edifico de ese ente, ubicado en la esquina de Posadas y Adolfo Bioy Casares, Recoleta.

Abbona consultaba con Mercado, y viceversa, sobre distintos temas. La sobrina de la ex Presidenta, por ejemplo, ayudó a la Procuradora en un trabajo que no está incluido entre las normativas del ente que lideraba: las presentaciones judiciales que los Kirchner presentaron en Santa Cruz para que su mamá, Alicia, pudiera inscribir a su agrupación electoral llamada Kolina.

Mercado también monitoreó el trabajo que la ex Procuradora hizo sobre el fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, quien apareció muerto un día antes de que exponga en el Congreso su denuncia en contra de su tía, por entonces Presidenta de la República.

La prima de Máximo, hija de Alicia, sobrina de Cristina, estaba obsesionada con las informaciones jurídicas que llegaban a la Procuración en medio del embate judicial que su familia impulsó, desde el Gobierno, contra el Grupo Clarín.

Aunque tal vez de modo informal, pero concreto y diario, Mercado trabajó defendiendo al Estado pese a que ella misma integraba empresas que varios momentos fueron investigadas por la Justicia por sus vínculos con beneficios otorgados por el Gobierno. El hotel Alto Calafate, cuya sociedad preside al doctora Mercado, aun hoy está siendo bajo sospecha judicial por el contrato que Aerolíneas Argentina firmó con ese negocio K para que la tripulación de la línea de bandera usara sus instalaciones para darle de alojamiento a los tripulantes que llegaban en los aviones a El Calafate.

Mercado también estaba al tanto de las novedades que llegaban desde los Estados Unidos respecto a los juicios que los bonistas le habían iniciado al Estado tras negarse a cobrar la oferta del Estado argentino tras la renegociación de la deuda.

Los “fondos buitres” rastrearon cuentas de la familia Báez y de otros empresarios vinculados a su parentela. Uno de ellos fue Cristóbal López. Es su jefe en Inversora M&S.

Según fuentes de la Procuración, el Estado entremezclaba en su figura, así, intereses públicos con privados. Una Kirchner.

 

fuente CLARÌN

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