Margarita Stolbizer explicó y repitió que el tiempo para las especulaciones electorales aún no ha llegado, que es momento de construir una agenda de gobierno y “ejemplaridad”. Pero, rodeada por Sergio Massa, José Manuel de la Sota y Roberto Lavagna, y como oradora en el congreso nacional del Frente Renovador-UNA, la frase que todos aplaudieron fue la que dijo apenas tomó el micrófono: “Éste no es un pase casual: vengo convencida de que éste es el lugar donde debo estar hoy”.
Porque, más allá de las “terribles especulaciones electorales” que Stolbizer remarcó en su discurso, lo cierto es que la líder de GEN participó ayer por primera vez de una actividad netamente partidaria junto a Sergio Massa (algo que habían acordado hace dos meses), con quien volverá a verse dos veces más en septiembre: primero en territorio bonaerense (Trenque Lauquen, el 17) y luego en Rosario, junto al gobernador socialista Miguel Lifschitz.

Eso sin olvidar la cita que tendrán nuevamente hoy, para la presentación de su libro Yo acuso.

La presencia de Stolbizer, anticipada por LA NACION, fue el golpe de efecto que Massa buscaba dar en un congreso que reunió a los dirigentes y legisladores del FR-UNA de todo el país, donde se trazó una cruda lectura de la actualidad económica y social, que tuvo su punto fuerte en el discurso de Lavagna, y un análisis político con varios bombazos de De la Sota. Por ejemplo, cuando el cordobés equiparó los bolsos con dólares del ex secretario de Obras Públicas José López con las cuentas offshore del Presidente. “Es más fino, pero igual de deleznable”, disparó.

La otra sorpresa de Massa era la presencia de la diputada de Libres del Sur Victoria Donda, aliada de Stolbizer en el FAP y, como la líder de GEN, rodeada del aura “progresista” que Massa busca impregnar en UNA, donde el peronismo es mayoría. De hecho, ayer, tanto el ex intendente de Tigre como De la Sota citaron más de una vez a Juan Domingo Perón. Como para que la crema no se cortara.
“No es casual [que esté aquí] porque estamos juntos en este camino desde hace tiempo”, dijo Stolbizer, quien elogió el “enorme” equipo técnico de Massa, definió a Cambiemos como un gobierno de “transición” y propuso construir con el massismo una agenda de gobierno propia.

En un segundo plano quedó otro pedido central, que fue repetido por Massa y De la Sota: “Dejemos de discutir el pasado para tapar el presente”. La posibilidad de una nueva polarización, en 2017, entre macristas y kirchneristas es una nube negra en el horizonte del “camino del medio” que transitan Massa y Stolbizer.

“Ni el ajuste ni la corrupción”, fue la opción a esa encerrona que propuso Massa apenas tomó el micrófono, en un discurso que se centró en las propuestas legislativas del FR para lo que queda del año.

“Queremos transmitirle tranquilidad al Gobierno”, dijo el diputado, que empezó con las propuestas de seguridad -las que más lo distancian de Stolbizer-, pero luego rebobinó y siguió con las que más los unen: mayores ingresos para jubilados y beneficiarios de planes, programas para generar empleo, desarrollar las pymes y sacar de la crisis a las economías regionales. Propuso, además, la paridad de género y el fin de reelecciones indefinidas para diputados y senadores.

“Hay argentinos que la están pasando mal. Donde hay una necesidad hay un derecho”, cerró Massa, nuevamente, calmando la abstinencia litúrgica de los peronistas.

“En materia institucional estamos mejor, pero en materia económica y social estamos peor que en el momento inicial”, sostuvo Lavagna, quien señaló un error de diagnóstico de Cambiemos como razón del empeoramiento de la economía. “Tenemos que volver a poner como centro de toda política el consumo, el salario y el empleo”, demandó.

Concluidos los análisis de los equipos técnicos, en una jornada que incluyó también la opinión de encuestadores, el round final fue para De la Sota. Y “el Gallego”, que trazó primero un panorama de los nuevos liderazgos globales y las demandas constantes de la “ciudadanía digital”, cerró con los puños apretados.

“Un gobierno que no mira a los pobres no puede ser un buen gobierno”, dijo, y agregó que un sector de Cambiemos prefiere construir un relato para “tapar un ajuste feroz”, del mismo modo que otros “grupúsculos sólo aspiran a la venganza”. No quiso precisar a quién se refería.

Antes de cerrar, también, pidiendo la paridad de género en el Congreso y los sindicatos, demandó a los suyos actuar como “opositores responsables hasta que termine el gobierno”, pero construir la “herramienta para la toma del poder en la Argentina en tres años y medio”.

 

fuente LA NACIÒN

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