A menos de dos semanas de su conformación, la CGT unificada será recibida hoy por un grupo de ministros del Gabinete de Mauricio Macri . El primer paso será intentar avanzar en una agenda temática común e intercambiar preocupaciones y prioridades respecto de la situación del empleo, el rumbo de la economía y el reintegro de los millonarios fondos a las obras sociales sindicales.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, será el anfitrión. Junto a él, estarán sus pares Francisco Cabrera (Producción), Jorge Lemus (Salud) y el coordinador del gabinete económico, Mario Quintana. En el piso 13 de Alem 650 recibirán al flamante triunvirato cegetista, integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, quienes asistirán con otros miembros del consejo directivo.

Si bien la agenda de temas a abordar parece idéntica, no lo son así las prioridades. El Gobierno intentará buscar respaldo sindical para avanzar en el corto plazo en su plan sobre “Primer Empleo”, un proyecto de ley destinado a favorecer el acceso al primer empleo entre los jóvenes de 18 a 24 años y que supone exenciones y subsidios para las empresas que den esa primera oportunidad laboral. El acuerdo con la CGT no será sencillo.
“Nos vamos a oponer si no contempla que los trabajadores estén incluidos en el convenio colectivo de cada actividad y si significa una reducción de los aportes.No queremos distinciones entre trabajadores caros y baratos”, argumentó Daer a LA NACION. Daer ya había dado ayer una pista sobre el tono con el que asistirá la CGT: “Este Gobierno fue contrario a los trabajadores”.

Hay otros dos temas que Triaca pondrá sobre la mesa con algo menos de urgencia. El primero es dar algunos detalles sobre el proyecto oficial para modificar el impuesto a las ganancias. El Gobierno se comprometió a enviar su iniciativa al Congreso en los próximos días, junto con el presupuesto de 2017. El otro asunto será el rechazo a la reapertura de las paritarias. “No están dadas las condiciones para que eso suceda”, dijo Triaca a LA NACION. Fue seco y tajante. Sí, en cambio, el jefe de la cartera laboral habilitaría a los gremios para que desde ahora comiencen a negociar con las cámaras empresariales por un bonus salarial a fin de año.

La preocupación sindical está centrada en la caída del empleo. A los sindicalistas, la última estadística oficial los dejó helados: se perdieron 115.281 empleos privados en el primer semestre. Argumentarán que esa baja responde a la “apertura indiscriminada” de las importaciones. Ejemplificarán con casos de diferentes industrias, para escenificar que es una política que golpea por igual a todos los sectores.

El segundo tema que más inquieta es la inflación. Si bien el Gobierno afirma que la tendencia está en baja, en la CGT no son muy optimistas en el largo plazo. Será clave en este punto el inminente desenlance de dosparitarias semestrales: las de Comercio y Uocra.

La CGT también planteará su preocupación por otro proyecto que la Casa Rosada tiene en carpeta: la ley de ART, una reforma del régimen de las aseguradoras de riesgos de trabajo por el que el Gobierno busca reducir la cantidad de juicios laborales. En este punto las diferencias son política e ideológicas. Vislumbra difícil un acuerdo.

Más allá del tono del encuentro de hoy, en la CGT no se hablará de plan de lucha ni de protestas hasta por lo menos el 23 de septiembre. Ese día, la nueva conducción convocará a su primer congreso confederal. Será una suerte de cabildo abierto en el que los representantes de los 124 gremios que integran la central obrera debatirán sobre el rumbo político y económico, y evaluarán el resultado de lo que fueron las reuniones con los funcionarios macristas.

Después de años de atomización sindical, el Gobierno se encuentra con un único interlocutor cegetista, algo que no sucedía desde 2008. Además, el hecho de recibir al flamante triunvirato será un mensaje para echar por tierra la impugnación de la elección que había presentado el ruralista Gerónimo Venegas.

 

fuente LA NACIÒN

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