HANGZHOU, China.- Las graves irregularidades y la crisis desatada en la Aduana se colaron ayer en la agenda internacional de Mauricio Macri , durante su paso por la cumbre del G-20. Las importantes cifras de déficit comercial que mantiene la Argentina con países como Rusia y China alertaron a la comitiva presidencial sobre la necesidad de revisar todo el esquema de estadísticas del comercio exterior, ante la sospecha de importantes adulteraciones por parte de la administración kirchnerista.
Después de la reunión bilateral que mantuvo anteayer Macri con su par chino, Xi Jinping , y de los preparativos para el encuentro que hoy mantendrá con el presidente ruso, Vladimir Putin , llamó la atención a los funcionarios argentinos algo que se viene reiterando desde hace tiempo: China aduce que el déficit de la balanza comercial con la Argentina es de US$ 3000 millones. Pero, según las estadísticas de la Aduana, esa cifra es de US$ 6000 millones. Algo similar ocurre con Rusia, ya que la Argentina sostiene que hay un déficit de US$ 2000 millones, mientras que los rusos afirman que el monto dista bastante del que ellos tienen registrado. Lo mismo sucede con otros países de Europa y de Asia.

La diferencia entre las cifras que brindan los países con los que comercia la Argentina y los números oficiales genera inquietud. ¿Manipulación de datos? ¿Negocios espurios en la Aduana? Según pudo saber la nacion, el tema fue abordado en China por el Presidente y sus colaboradores.

Del análisis del tema participaron, además del Presidente, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay , y el viceministro de Hacienda, Pedro Lacoste, reunidos en el hotel Wyndham Royal de esta ciudad, donde toda la comitiva se hospeda para la cumbre del G-20.

El embajador argentino en China, Diego Guelar, también alertó al Presidente del tema y pidió que en lo inmediato se conforme una comisión especial integrada por funcionarios de la Cancillería, los ministerios de Seguridad y Hacienda y la Aduana para analizar el caso de esta llamativa diferencia en los números de las importaciones y exportaciones. Esto significa que, una vez hecho ese estudio, la Argentina realizará con China y, eventualmente, también con Rusia, un análisis de lo que en la jerga diplomática se llama “conciliación estadística”. Es decir, comparar datos con mayor detalle por producto o rubro exportado e importado para así tener una dimensión real del conflicto.
El tema no es menor ya que expone una imagen poco seria del país ante el mundo y de cifras muy significativas en millones de dólares que extrañamente no están registradas en las aduanas de otros países. El llamado de alerta surge ahora en medio de las denuncias de irregularidades que hizo el desplazado jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión.

“Sabemos que países como Rusia, China o incluso naciones europeas que nos han alertado de cifras de déficit comercial inferiores a las nuestras no adulteran sus estadísticas, como ocurrió con los Kirchner, por lo que no estamos ante un conflicto internacional, sino ante un grave problema interno de mentira oficial de datos que arrastra el país”, comentó ayer a LA NACION un funcionario de la comitiva de Macri que está en China.

En el gobierno de Mauricio Macri sospechan que tras el abultado número de desfase de estadísticas del déficit comercial que hay con Rusia, China y otros países se esconde un gran negocio que Gómez Centurión empezó a destapar a través de denuncias judiciales y auditorías exhaustivas de los depósitos fiscales, la reestructuración de los métodos de verificación en la Aduana y de la división del mapa de regiones aduaneras.

Como informó ayer LA NACION, se verificó en esas auditorías que, por ejemplo, había más contenedores que los declarados o que el peso declarado no coincidía con el peso real. En la sumatoria de datos de comercio esto podría fácilmente derivar en un gran negociado que despierta la atención en el extranjero por el amplio desfase de números entre lo que cuentan algunos países como mercadería ingresada de la Argentina y lo que realmente salía del país.

Sospecha conocida

El caso no es nuevo para los diplomáticos que tienen estrecha relación con las operaciones de comercio exterior. Por caso, el 15 de julio pasado el tema fue abordado en la Comisión Mixta de la Argentina y China, donde nuevamente los funcionarios chinos advirtieron que los datos que tiene la Aduana de Pekín no son los mismos que los de Buenos Aires.

Además, fuentes confiables de la Casa Rosada admitieron ayer a LA NACION que el caso fue abordado por el secretario de Comercio, Miguel Braun, hace dos meses y se acordó que la Aduana y el Indec iban a trabajar para descifrar este escándalo.

Como antecedente más lejano, se sabe que el 14 de abril de 2014, en un examen de políticas comerciales realizado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre el capítulo Argentina, varios países alertaron sobre “la opacidad en los datos del comercio exterior argentino”. La evaluación surge del documento de la OMC en el que países como Tailandia y Noruega, entre otros, alertaban de una preocupación sobre los procedimientos de origen de productos de la Argentina al salir del país.

En China, Macri instó a sus funcionarios a tomar cartas en este asunto en lo inmediato porque está en juego el prestigio internacional de la Argentina. Sin ir más lejos, en su encuentro con Xi Jinping, el presidente argentino le pidió a China equiparar la balanza deficitaria con un plan para que haya mayor ingreso de turistas chinos, se establezca un mayor valor agregado a los productos que se exportan a Pekín y se definió la agilización de las barreras fitosanitarias con la instalación de una oficina china similar al Senasa en Buenos Aires.

Funes de Rioja, en la cumbre

El presidente de la Copal y vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, participó ayer del cierre de la reunión del B-20 en China, al tiempo que se desarrolla la cumbre del G-20 en ese país.

Funes destacó los beneficios del comercio internacional y de la globalización para el desarrollo de los países en una conferencia que compartió con los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

 

fuente LA NACIÒN

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