Se sabe que al macrismo no le gustó nada que Margarita Stolbizer haya hecho profesión de fe massista horas después de ser recibida en la quinta de Olivos por el propio presidente Mauricio Macri . Algunos dirigentes de Cambiemos criticaron por lo bajo a la diputada y líder de GEN y la acusaron de “especuladora”; otros apuntaron al fracaso en la estrategia de contención de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal . Entre unos y otros, la secretaria de Relaciones con el Parlamento, Paula Bertol, optó por una estrategia diferente: apuntar contra el líder del Frente Renovador en coincidencia con la presentación del libro Yo acuso, en el que Stolbizer castiga a Cristina Kirchner . “Me parece raro que teniendo tantas cosas en común con Cambiemos, Margarita opte por aliarse con Massa”, le escucharon decir por estas horas a la funcionaria, que hace tres semanas le hizo enviar a Stolbizer la biografía no autorizada del tigrense, escrita por el periodista Diego Genoud. La líder de GEN agradeció el obsequio, aunque si lo leyó, no tuvo influencia en su decisión de acercarse al Frente Renovador. Cerca de Stolbizer dijeron que no hubo rastros de aquel consejo literario: Marga y Sergio estuvieron a los abrazos.

Lugar: Magario y Vidal siguen peleadas por la foto que no fue
La novela de desencuentros entre la gobernadora María Eugenia. Vidal y la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, suma capítulos y protagonistas. El lunes pasado, trascendió el enojo de Magario y de su jefe político, Fernando Espinoza, por no haber sido invitados al escenario en un acto en la fábrica de gaseosas Manaos, en Virrey del Pino. Mientras desde Cambiemos se defienden diciendo que la organización del evento fue de la firma de gaseosas, del lado de Magario cuentan que tuvieron que hablar con el ministro Rogelio

Frigerio para ser invitados al acto: aseguran que, en un principio, no los iban a llamar. Según dicen cerca de la intendenta, recibieron el visto bueno el domingo pasado por la noche, a horas de que se realizara el encuentro. A todo el ruido se sumaron las mujeres del PJ, que emitieron un comunicado por “la falta de respeto política e institucional contra Magario”. El enojo fue más allá y llegó hasta el Congreso. La diputada kirchnerista Teresa García presentó, el martes. un proyecto en la Cámara de Diputados para repudiar el desplante.

Senado: las mujeres peronistas, en defensa de Pichetto
El incidente que protagonizaron en pleno recinto de la Cámara alta hace más de 15 días la vicepresidenta Gabriela Michetti y el jefe del bloque de senadores del FPV, Miguel Ángel Pichetto, tuvo su secuela. La semana pasada, una decena de senadoras pertenecientes a la Banca de la Mujer presentaron un escrito en el que le recriminan a Michetti su actitud al finalizar aquella polémica reunión, cuando se quejó ante la senadora Marina Riofrío (FPV-San Juan) porque ninguna mujer salió a defenderla de los reproches de Pichetto. “El incidente registrado en la sesión nada tuvo que ver con una cuestión de género”, sostiene el escrito entregado a la vicepresidenta. “Es más, el jefe del bloque del FPV no hizo más que señalarle que su intervención había excedido los límites del Reglamento”, continúa la nota. Riofrío fue interpelada por Michetti, precisamente, por presidir la Banca de la Mujer.La carta lleva la firma de senadoras del FPV. La única “extrapartidaria” que apoyó es Magdalena Odarda (CC-ARI-Río Negro), autora del proyecto que generó la discusión.

Enojo: en la UCR quieren levantar la voz contra Macri

Al titular del Comité Nacional de la UCR, José Corral (foto), le habrán ardido las orejas el jueves a mediodía. A esa hora, el ex ministro de Trabajo de Raúl Alfonsín y ex secretario de la UCR Juan Manuel Casella disparaba duras críticas contra la conducción radical con relación a su vínculo con el Gobierno. “La UCR no corrige, sólo consiente”, disparó el ex candidato a gobernador bonaerense en 1987, una elección histórica que ganó Antonio Cafiero, de la que están por cumplirse 29 años y que el PJ aún festeja. En el tradicional almuerzo de los jueves del grupo Progreso, que lidera el ex diputado José Bielicki, Casella fue muy duro. Entre plato y plato, pidió que “el radicalismo adopte una actitud más activa en la defensa de su identidad”. Señaló que Pro se esfuerza por “no mostrarse como un partido político, por eso sus valores son la gestión y la eficacia”. Para Casella, la UCR tiene la “obligación de marcar nuestras diferencias para fortalecer la identidad de la UCR, y para que el Gobierno pueda hacer las correcciones necesarias”. No es el único radical enojado.

 

fuente LA NACIÒN

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