Por tercera vez en menos de un mes aparecieron poderosas armas de guerra en manos de grupos narcos.

La semana pasada el supuesto “mara” peruano capturado en Villa Celina, La Matanza, tenía puestos de venta custodiados con al menos un fusil SKS 7.62 chino. Dos semanas antes, la Prefectura interceptó en Misiones una carga de metanfetaminas oculta en el doble fondo de una camioneta que ingresaba desde Paraguay, y junto a la droga se transportaban dos fusiles norteamericanos M4, una ametralladora Ingran M10 y una pistola Glock 18 montada en un soporte que permite su uso como subfusil táctico. Y ayer en un allanamiento en la villa Betharram, en Burzaco, la policía bonaerense desbarató una organización que tenía tres fusiles FAL, dos ametralladoras y cuatro escopetas 12/70.

La banda, que incluso tenía una serpiente constrictora pitón como mascota en su sala de arsenales, se dedicaba al narcomenudeo, con varios puntos de venta en el partido de Almirante Brown. La investigación comenzó en marzo pasado y los agentes de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Lomas de Zamora llegaron a filmar frente al búnker principal una fila de compradores de 50 metros.

La organización tenía éxito comercial. Y pensaba expandir el negocio. Los investigadores sospechan que el grupo pretendía tomar nuevas posiciones de venta en otras villas del conurbano. Afirman que tenían su zona controlada y que buscaban ampliar su influencia copando áreas de venta de drogas que hoy están en manos de otros grupos. Para eso habrían acopiado armas de alto poder de fuego: una miniguerra narco por el control de territorios estaba en su etapa embrionaria.
Un oficial con experiencia en estos casos se mostró ayer sorprendido por el arsenal narco. “Sabíamos que tenían armas, pero no que contaban con tantas y de tanto poder de fuego. No es algo que veamos todos los días en las calles”, dijo a LA NACION. No tuvieron oportunidad de usarlas a la hora del allanamiento, ante el peso de 300 efectivos del Grupo Halcón, de Infantería y de comisarías, además de los hombres de la Delegación de Investigaciones Complejas de Lomas de Zamora que iniciaron la pesquisa.

Más allá de ser sorprendidos por el operativo, por ahora los grupos narcos evitan usar sus armas pesadas contra los uniformados.

“Buscan fusiles para ostentar fuerza contra otras bandas y proteger sus cargamentos, pero cuando aparece un operativo policial los que están de guardia con las armas en las manos las arrojan. Prefieren pensar que perdieron y jugarse a salir rápido de la cárcel”, explicó un ex jefe uniformado cuya fuerza tuvo al menos dos episodios de allanamientos en los que enfrentaron a guardias narcos armados con fusiles.

En el caso de la banda atrapada en Burzaco, la casa usada para el acopio de armamento no era utilizada como punto de venta de drogas. Allí también se encontraron tres carabinas y dos rifles, casi armas menores en comparación con el resto de los fusiles y escopetas. Entre la munición encontrada apareció un cartucho de calibre 50. La última vez que un arma de ese calibre estuvo en las calles fue en octubre de 2000, cuando una ametralladora militar “alquilada” en un regimiento fue usada para asaltar un camión blindado en La Boca.

Robos en comisarías

El origen de las armas encontradas en la villa Betharram es ahora materia de investigación. Al menos uno de los fusiles estaría identificado como robado de una comisaría de San Fernando y una de las ametralladoras también habría formado parte del armamento reglamentario de la policía bonaerense.

De todos modos, las narcobandas no sólo consiguen ahora su armamento por sustracción de los arsenales oficiales: la aparición de fusiles no usados aquí por militares y policías indica que se está haciendo llegar armas largas por la misma cadena logística con se usa para introducir drogas. En el caso descubierto en un paso fronterizo de Misiones, la metanfetamina y las armas estaban ocultas en el mismo embarque.

Más allá de los fusiles, dos pistolas fueron decomisadas en otros allanamientos, en los que fueron arrestados nueve sospechosos. “La organización fue desbaratada en su totalidad. La villa se dividía en dos turnos, con un jefe a cargo de cada horario, y ambos fueron arrestados”, dijo el comisario inspector Rodrigo Rodríguez, jefe de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Lomas de Zamora.

La investigación del Juzgado Federal N° 1 de Lomas de Zamora, a cargo de Patricio Santa Marina, busca llegar hasta los proveedores de la droga de esta banda dedicada al narcomenudeo. Las 16.000 dosis de cocaína incautadas y la pitón quedan prácticamente como anécdotas frente a la aparición de un arsenal acopiado para el enfrentamiento con otras bandas narco.

Éxtasis en Bahía Blanca

El fiscal federal Antonio Castaño, que investiga a una presunta banda narco por vender éxtasis en fiestas electrónicas de Bahía Blanca, dijo que posiblemente la droga provenía del área metropolitana, aunque no descartó que la organización hubiese producido las pastillas en un laboratorio local.

“Tenemos que determinar de dónde provenía la droga, probablemente de la Capital o del Gran Buenos Aires, dadas sus características. Pero no descartamos que podría haber en Bahía Blanca un laboratorio de droga sintética; de acuerdo a lo secuestrado iremos viendo si se da esa circunstancia”, precisó el fiscal. Las pastillas, que valían entre 450 y 600 pesos, tenían un dibujo de “una granada explotada”.

 

fuente LA NACIÒN

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