Luego del encendido discurso de Mauricio Macri en la ONU y el decreto presidencial que creó el Gabinete Nacional del Programa Siria, el Gobierno aceleró los trámites para traer a la Argentina en los próximos 15 días a 200 refugiados sirios que huyen de la guerra en Medio Oriente.
Esto forma parte de un primer goteo del programa de 3000 refugiados sirios que anunció el Presidente. Según confirmaron fuentes calificadas de la Casa Rosada a LA NACION, la intención del Gobierno es dar “una fuerte señal a la comunidad internacional” y, al mismo tiempo, “desterrar la idea de que hay eventuales filtraciones de grupos terroristas entre las familias sirias que arribarán al país”.

Durante los últimos 20 días, un equipo de la Agencia de Inteligencia Federal (AFI), la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare) y el Ministerio de Seguridad trabajó en la ciudad siria de Aleppo y en la frontera del Líbano con el objetivo de realizar una selección de los primeros 200 refugiados sirios que llegarán a la Argentina. Ahora se está llevando a cabo una tarea de selección más profunda de los refugiados elegidos de la AFI, junto con las agencias de inteligencia de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea (UE).
“Tenemos la certificación de viaje de 200 sirios que vendrán a la Argentina y sólo falta hacer una radiografía final de estos refugiados cotejada con las agencias de inteligencia internacional”, dijo a LA NACION un funcionario que está trabajando de cerca en el tema.

La idea del denominado Gabinete Nacional del Programa Siria es responder al planteo enfático que recientemente hizo Macri en la ONU, donde dijo: “Mi país está listo para asumir un rol importante en la sociedad internacional, por eso hoy me complace anunciar que vamos a aumentar la recepción de ciudadanos procedentes de Siria”.
El gabinete del Programa Siria, que se creó por el decreto 1034/2016, está presidido por el jefe de Gabinete; los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Educación, Trabajo, Salud, Justicia, Seguridad y Cultura, y la AFI. Ese gabinete es asistido por la Mesa de Trabajo Programa Siria, coordinada por Horacio García, el titular de la Dirección Nacional de Migraciones. Allí convergen ONG e instituciones religiosas dispuestas a colaborar entre los refugiados y las “familias llamantes”, es decir, aquellas que les van a dar asistencia cuando los sirios lleguen al país, más allá de la ayuda que ofrecerá el Estado.

Según destacó Adalberto Assad, presidente de la Confederación de Entidades Argentino-Árabes, las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y Buenos Aires son las que más preparadas están hoy para recibir a los refugiados, ya que allí hay comunidades de sirios radicadas desde hace muchos años. En San Luis se intentó un diálogo con el gobierno de Alberto Rodríguez Saá, pero no se concretó nada.

En el Gobierno reina un marcado optimismo ante la idea de poder concretar el primer goteo del Plan Siria con 200 refugiados. Creen que así también se dará una señal al papa Francisco, quien desde un primer momento instó a todos los países a albergar a refugiados de la guerra en Siria. De hecho, en la Casa Rosada hay algunos funcionarios que confían en que para el 15 de octubre, que es cuando Macri se reunirá en el Vaticano con el Papa, ya estará concretada la primera etapa del plan de refugiados, como muestra concreta de la intención del Gobierno de acompañar el mensaje papal.
No obstante, entre la comunidad árabe existen dudas respecto de las posibilidades de financiamiento del Estado para atender el aluvión de refugiados que llegará al país. No está claro aún cómo se repartirán las tareas para asistir sanitaria y educativamente a los refugiados.

Según pudo saber LA NACION, entre las autoridades de la comunidad judía en la Argentina existe un arduo debate sobre el desafío que implicará el plan de refugiados sirios. Por un lado, hay quienes creen que se deberá ayudar solidariamente a los refugiados sirios. En tanto, otro sector de la comunidad judía cree que no hay que ayudar a los sirios por el riesgo de que haya infiltrados terroristas entre ellos. Éste es un tema que el Gobierno tiene en cuenta y por ello buscó el apoyo de agencias de inteligencia internacionales para hacer la selección detallada en el territorio.

Ayer, el vicecanciller Carlos Foradori desestimó el peligro de infiltrados terroristas y expresó: “Si un sirio viene a cometer un atentado, no va a pasar por este programa y no se va a someter a ningún control”.

 

fuente LA NACIÒN

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