NATALIA-EDITORIAL
Editorial por Natalia Vargas

Ya son tres años del accidente que tuvo José Luis Gioja, un siniestro en un helicóptero que nos pertenece a todos y se utilizó para campaña proselitista, una de tantas cosas que ya no recordamos. El gobierno de este hombre nos llevó a un estado provincial donde la censura era parte de la vida cotidiana del sanjuanino, donde los escándalos se sabían pero se cajoneaban con la misma rapidez con la que aparecieron, casos resonantes como la estafa del IPV, la mafia de las 4×4, sus negociados con las mineras que hoy nos trajeron el peor de los futuros. Gioja es un personaje oscuro de la provincia que supo enseñarle a los propios de sus partidos y a los ajenos que endulzar al periodista sirve para convencer al pueblo de que todo está bien, es por ello que los medios de comunicación en su mayoría son testaferros mediáticos de distintos políticos que generan opiniones, una matrix bien diseñada por el giojismo para usted. Mejor nos olvidemos del lobby minero que en los años ’90 realizó José Luis a favor de las empresas mineras y que hizo desde lo legal hasta lo ilegal para llegar a este punto donde Barrick es dueño de San Juan. Recuerdo esos días luego del accidente como habían marchas multitudinarias pidiendo por la salud de ese que estaba postrado en el hospital público, marchas organizados por punteros políticos que llevaban mujeres con niños y que no se perdiera ninguna por ahí porque la tachaban de la lista, eso nos dejó Gioja pero debemos olvidar. Debemos sacarnos de la memoria que la minería nos contaminó y contamina, que los negocios de los que defienden el medio ambiente y de los que defienden a la minería están favoreciendo la actividad más dañina que existe. En aquellos tiempos la publicidad abundaba y el amor por el dinero fácil también, la RUECA nos hablaba de un papá minero y nos apresaban y perseguían a los que luchábamos hippies nazis éramos, una de las tantas frases célebres de este viejito que de bueno no tenía nada, dijo que entregó su corazón pero solo dejó un legado de política sucia que todos siguen de forma bien derecha. El escándalo sigue porque las malas costumbres la llevan en la sangre muchos dirigentes y más sin son giojistas, un libro por demás terrible donde se pretende hacer creer a los niños que la minería cura y salva vidas, tratándonos de tontos a todos los que trabajamos con los datos reales de la contaminación, donde nos sentenciaron a muerte no solo a nosotros sino a nuestros hijos. San Juan no tuvo cambios sino que mantiene la mala costumbre de olvidar nombres, hechos y crímenes dando así la posibilidad de que las culpas sean lavadas.

Comments

comments