El gobierno de Mauricio Macri postergó para hoy la definición del pago del bono extra de fin de año de $ 2000 a los trabajadores estatales, luego de que se estancaron las arduas negociaciones. El ministro de Modernización, Andrés Ibarra, convocó para hoy a los dos sindicatos estatales, UPCN y ATE, aunque en forma separada.
Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, Ibarra recibirá hoy por la mañana al secretario general de Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez, y, a las 15.30, se reunirá con el más combativo jefe de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Hugo “Cachorro” Godoy.

“Las negociaciones se empantanaron porque UPCN exigía que se pague el bono a todos los trabajadores del Estado, pero nosotros consideramos que no tiene sentido que lo cobren agentes que ganan $ 50.000”, dijo a LA NACION un funcionario cercano a las negociaciones.

En la reunión de gabinete que presidió ayer Macri, en el Salón Eva Perón, se dijo que el pago del bono a los estatales se podría desdoblar en dos, una parte en diciembre próximo y otra en enero de 2017. Ello buscaría disminuir el impacto fiscal para poder cumplir la meta de déficit fiscal de 4,8% del PBI.

El criterio del pago se definió la semana última entre Ibarra y los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, y de Hacienda, Alfonso Prat-Gay: no sería para todos los trabajadores estatales, sino sólo para los no jerarquizados. Excluirían a las Fuerzas Armadas y de seguridad, a los organismos descentralizados y a las empresas estatales, además de los que ejerzan cargos de coordinador, director, subsecretario, secretario de Estado y ministros.
En ATE señalaron a LA NACION que el reclamo que llevará Godoy es la reapertura de las negociaciones paritarias salariales, la reincorporación de los 10.900 despedidos, y el pase a planta permanente de 90.000 trabajadores precarizados.

Esos pedidos no son aceptables para la Casa Rosada. Un ministro confió a LA NACION que el Gobierno quiere cumplir con el bono extra para compensar el desfase de la inflación de 2016 y así “cerrar el año” para avanzar en 2017 con la perspectiva de inflación de 17% y negociar las paritarias de marzo en un nivel de aumentos de 18 o 20 por ciento.

Tal como informó LA NACION el domingo pasado, el Gobierno quiere darle, además, una inyección al consumo navideño de fin de año para impulsar el crecimiento económico en 2017 con miras a las elecciones legislativas del año próximo.

La perspectiva del Gobierno es optimista. En la reunión de gabinete de ayer, Prat-Gay informó que en el marco del blanqueo de capitales se abrieron 70.000 cuentas bancarias, con lo cual estimó que el blanqueo sólo en la plaza local lograría US$ 6000 millones o US$ 7000 millones de dólares, pese a que se esperaban US$ 2000 millones.

Si se computa la exteriorización del exterior, estiman en Balcarce 50, se podrían alcanzar los US$ 60.000 millones o US$ 70.000 millones, de los cuales un 8% ingresaría al fisco: unos US$ 5500 millones ($ 83.000 millones), que irían a la Anses para el pago a jubilados. Prat-Gay informó también que este año se canjeó deuda por US$ 28.000 millones a una tasa de 12% por títulos nuevos con un costo de entre 4 y 6 por ciento.

También indicó que la inflación promedio del segundo semestre (agosto 0,2%; septiembre 1,1% y en octubre estará en 2,5% por el aumento de tarifas de gas y las prepagas) sería de 1,3 por ciento. Y se estima que se estabilice en menos de 1,5% para los próximos meses.

En una curiosa actividad oficial, Macri les ofreció luego un almuerzo en la Casa Rosada a tres vecinas del conurbano para conversar, según el parte oficial, sobre seguridad, educación, las “ganas de un país mejor” y la “importancia de comprometerse y participar”.

Macri las había visitado durante la campaña de 2015 en sus casas y las recibió para celebrar ayer el primer aniversario de las elecciones del 25 de octubre de 2015. Es parte de la estrategia de comunicación para exhibir contacto cercano con ciudadanos, en momentos en que se acerca la campaña electoral de 2017.

Participaron Mariana Bartalini, de 34 años, vecina de Avellaneda y estudiante de seguridad e higiene; Edelmira Lerma, de Morón, jubilada docente, y Elvira Rosa Tirados, de Ituzaingó, de 83 años. “Le planteamos nuestras preocupaciones, nos escuchó y nos dijo que todo va a salir bien”, dijo Bartalini.

 

fuente LA NACIÒN

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