Una de las formas de medir el drama de la inseguridad es a partir de las víctimas, por ejemplo, de los ciudadanos asesinados en ocasión de robo. Otro modo es desde el lado opuesto: los delincuentes muertos cuando alguien se les opone y busca frustrar sus intenciones. En lo que va del año 112 asaltantes cayeron en enfrentamientos con policías o con civiles en territorio bonaerense, según surge de un relevamiento hecho por LA NACION sobre la base de los casos que tomaron estado público.

De ellos, 92 fueron abatidos por policías; los 20 restantes murieron por la reacción de las propias víctimas. La falta de cifras oficiales en los años anteriores -decisión política de la administración kirchnerista- imposibilita una comparación que permita cualquier análisis a partir de la evolución estadística. A nivel oficial los datos de este año aún no están consolidados.
Sí se puede, por caso, verificar que este año las víctimas de robos asesinadas fueron más que los delincuentes abatidos. Con los casos de este fin de semana suman 126 los homicidios de civiles en ocasión de robo. En “la otra vereda”, en tanto, el viernes a las 16, un policía que esperaba en su auto a que su hija saliera del colegio, en la localidad de Martín Coronado (Tres de Febrero), mató a uno de los ladrones que intentó asaltarlo. Fue el caso número 112.

“Este año se incrementó el uso de armas de fuego para defenderse de una agresión o de un asalto. Lo afirmo sobre la base de que creció la cantidad de gente de requirió una credencial de legítimo usuario”, dijo a LA NACION Américo García, abogado y presidente de la Asociación de Legítimos Usuarios y Tenedores de Armas de la República Argentina (Alutara).
Como contrapartida, fuentes de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac, ex Renar), dijeron que hasta septiembre se habían dado 103 permisos de portación, el número más bajo en décadas, lejos de las 8000 de hace diez años.

De los 20 hechos en los que civiles mataron a sus asaltantes, 17 lo hicieron con armas de fuego, uno con un cuchillo y dos, por arrollamiento con un vehículo. Los 20 casos incluyen el reciente de Luca Salinas, el chico de 13 años que mató de un tiro a un ladrón que amenazaba a su madre dentro de su casa, en Francisco Álvarez, partido de Moreno; el del médico Lino Villar Cataldo, que baleó a uno de los ladrones que lo atacó cuando salía de su consultorio en Loma Hermosa, a fines de agosto, y el del carnicero Daniel Oyarzún, que persiguió y atropelló a uno de los dos motochorros que habían entrado a robarle en su negocio de Zárate, el mes pasado.
El hecho protagonizado por “Billy” Oyarzún no fue el único en el que el ladrón murió al ser atropellado por la víctima de un asalto. En enero pasado, un pescador persiguió con su auto a una pareja de ladrones que le había robado el celular y la billetera. En la rotonda de Tenaris, en Campana, los embistió; la chica, que iba como acompañante y sin casco, cayó y golpeó su cabeza en el pavimento. Estuvo unas horas internada hasta que murió en el hospital local.

Como se dijo, sólo en uno de los 20 casos la víctima que se defendió del asalto usó un arma blanca. Ocurrió en La Matanza, donde un vendedor de libros de 18 años mató a uno de los dos ladrones que había entrado a robar en su casa. Al día siguiente, la familia del ladrón acuchillado, en venganza, incendió la vivienda del humilde comerciante.

Con antecedentes

Según fuentes policiales, la mayoría de los 112 ladrones muertos en enfrentamientos durante robos este año tenían antecedentes. En el caso del delincuente abatido el viernes pasado cuando intentó robar un auto, su familia lo reconoció durante una averiguación de paradero. “No tenía el documento porque la policía se lo había llevado en el último allanamiento”, dijo la pareja del ladrón en la seccional.

No es un detalle menor: 40 de los 112 ladrones muertos este año cayeron cuando intentaban robar autos y los 72 restantes fueron abatidos en entraderas, dentro de viviendas, en casos de piratería del asfalto, en salideras bancarias y en persecuciones policiales luego de evadir puestos de control callejeros.

De los 20 casos protagonizados por civiles que reaccionaron ante asaltos, en 14 los asaltantes fueron muertos dentro de las casas o comercios en los que habían entrado en plan delictivo. En seis hechos, los delincuentes fueron abatidos en la vía pública: los dos casos de arrollamiento (en Zárate y en Campana); el de un remisero, en José León Suárez; el de un camionero, en Valentín Alsina; el de un ex militar, en Villa Industriales, partido de Lanús, y el de un custodio, en Florencio Varela.

Entre los vecinos que ultimaron a delincuentes dentro sus propiedades figuran un jubilado que, el 17 de junio pasado, mató a uno de los integrantes de la “banda de la escalera”, que entró en su negocio de Florencio Varela para robar; el dueño de una vivienda situada en Hipólito Yrigoyen y Uriarte, Lanús, que mató a uno de los ladrones que asaltó a su padre; el propietario de un comercio situado en Ortega y Gasset y Falkner, del barrio Los Pinares, Mar del Plata; un almacenero de Ensenada; el dueño de una heladería de Moreno; el propietario de un supermercado chino de Lanús; un jubilado de Villa Gesell; un vendedor de libros de La Matanza; el dueño de un almacén en Quilmes, y otro almacenero, en la localidad platense de Lisandro Olmos.

En cuanto a los policías que mataron a ladrones, muchos de los casos se produjeron cuando los agentes estaban franco de servicio y fueron asaltados o intervinieron para poner fin a algún robo.

Salvo siete hechos, el resto fueron protagonizados por policías bonaerenses. Hubo otros cinco asaltantes abatidos por efectivos de la Policía Federal que viven en el conurbano y que fueron abordados en plan de robo cuando regresaban de prestar servicio o iban a tomarlo. Otros dos ladrones cayeron en un enfrentamiento con un oficial de la Policía Metropolitana.

No hay, todavía, datos oficiales que revelen si aumentó o disminuyó el número de policías que abatieron a ladrones en el territorio provincial.

Del editor

Qué significa

El conocimiento de las cifras netas de delitos, incluidos aquellos relacionados con la represión, es clave para perfilar la política de seguridad pública.

Porqué es importante

Los datos deben permitir mapear al delito y conocer las circunstancias en las que se produce para ajustar la prevención.

Cómo sigue

Estadísticas en tiempo real y de libre acceso son útiles tanto para expertos como para vecinos.

 

fuente LA NACIÒN

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