Fue una pesadilla. “No podía dejar que fuera preso un inocente”, dijo ante la justicia una joven de 16 años a quien su mamá había obligado a decir que su abuelo había abusado de ella. “Una madre no humilla a su hija, no la obliga a mentir, ni la amenaza para que mienta, no la agrede, ni la golpea. Una madre no te abandona”, declaró y explicó que se escapó de su casa luego de sufrir golpes por parte de su madre que incluso fue quien la obligó a abandonar la escuela porque le decía a todo el mundo que ella estaba mal psicológicamente. Todos motivos por los que la joven pidió a una jueza de familia no verla más.

Según explicó el abuelo, una vez él la había visto “en el baño con el pie sobre la cabeza de su hijo, se lo recriminé y me dijo que haría algo para que vaya preso”. Y así fue. La mujer utilizó a su hija como medio para hacer real su amenaza.

Según el diario LMNeuquén en el año 2015 el abuelo fue declarado culpable por abuso sexual simple, calificado -por la calidad de ascendiente, por ser menor y por la convivencia- y el 19 de febrero fue condenado a una pena de cuatro años de prisión.

Para la joven, el día en que le hicieron la Cámara Gesell fue el peor día de su vida, no solo por el miedo que tenía sino también porque significó que se hiciera realidad su peor temor: alejarse de sus abuelos con quienes quería volver a vivir. Según explicó, además, al ser menor y considerando que a su hermano no lo llamaron como testigo “nunca tuvimos la posibilidad de hablar y contar la verdad” a pesar de que en ese entonces le contó a la psicóloga que el problema no estaba con su abuelo sino que con su madre.

Sin embargo, ayer, ante un nuevo testimonio de la joven, que hoy tiene 16 años, un Tribunal de Impugnación optó por absolver a su abuelo. “Nunca les falte el respeto a ninguno de mis nietos, siempre los cuidé como abuelo”, explicó él ante el Tribunal.

 

fuente LA NACIÒN

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