Atrapada por los últimos deslices en política exterior, que la llevaron a avalar abiertamente a la derrotada demócrata Hillary Clinton, y bajo el peso de duras críticas internas tanto en la Casa Rosada como en el Palacio San Martín, la canciller Susana Malcorra realizaría en los próximos días un movimiento de ajedrez dentro de su ministerio con la intención de arroparse de poder y gente de confianza.

Ayer hubo un fuerte rumor en la Cancillería que dio por desplazado al vicecanciller Carlos Foradori, pero nada de esto ocurrió. El propio vicecanciller desmintió de plano esa versión. Lo cierto es que la idea que crece en el entorno de Malcorra es poner como vicecanciller a Eduardo Villagra, y a Carlos Salmoyragui como jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores. Son dos hombres de plena confianza de Malcorra que a la canciller le servirán para apuntalar su poder interno, dañado tras el explícito apoyo a Clinton.

Desde la Casa Rosada dijeron que el desliz diplomático con el Reino Unido por el debate imposible de la soberanía de las Malvinas con la primera ministra Theresa May podrá asumirlo Mauricio Macri, pero no así la decisión de Malcorra de avanzar con el acuerdo con Gran Bretaña, que generó un duro cuestionamiento del Congreso, y mucho menos el apoyo frustrado a Hillary Clinton.

En este trance de duras pujas de poder, la canciller Malcorra optaría por sacrificar a Foradori. Sería un infortunio, ya que el vicecanciller fue el que en rigor más forjó lazos con el equipo de campaña de Donald Trump, aun cuando en el Gobierno nadie apostaba por el candidato republicano.
De todas maneras, la eventual movida de Malcorra la coloca en una situación incómoda en el Palacio San Martín, donde le cuestionan hasta la frustrada candidatura para presidir la ONU.

Habrá que ver si las movidas de fichas internas resultan suficientes para apaciguar las críticas a la canciller de aquellos que nunca están conformes con los resortes de poder de la diplomacia en manos de alguien extraño a ese mundillo.
Algunos referentes de la Cancillería atribuyen también las eventuales movidas que podría hacer Malcorra a una interna entre radicales. Es que Villagra responde al delarruismo, Salmoyragui al “Coti” Nosiglia y Foradori al radicalismo Pro. En la línea de fuego quedó también el embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, que también había apostado fuertemente por Hillary. A ello se suma que en Pro ven en Lousteau a un eventual rival en la pelea por la ciudad de Buenos Aires.

 

fuente LA NACIÒN

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