El presidente Mauricio Macri transmitió a sus ministros su profunda preocupación porque la reactivación de la economía y del consumo, así como la llegada de inversiones, se demora más de lo esperado. Por eso, apuesta ahora a darle impulso al consumo con la inyección en el bolsillo de los sectores medios y bajos de 10.200 millones de pesos adicionales en diciembre.
Esta suma es la que pagará el Tesoro por los bonos de fin de año a jubilados, a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y a los empleados estatales. Además, se suman el aumento por la reparación histórica a los jubilados y la exención del impuesto a las ganancias en el medio aguinaldo de diciembre. Son recursos que buscarán apuntalar el poder adquisitivo de los sectores más postergados.

Asimismo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, espera lograr esta semana un acuerdo entre la CGT y los empresarios en el segundo encuentro de la Mesa del Diálogo por la Producción y el Trabajo. Un objetivo central es convencer al sector privado de que pague un bono de fin de año de 2000 pesos a la mayoría de los seis millones de trabajadores formales. Eso inyectaría entre $ 8000 y $ 10.000 millones más al mercado, según los sectores empresarios que lo puedan afrontar.

De acuerdo con este cálculo, la clase media baja recibirá en diciembre una masa de entre $ 18.000 y $ 20.000 millones para las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

En la Casa Rosada esperan que todo ello sirva de impulso a la reactivación económica justo antes del arranque de 2017 y de la ya inminente campaña por las elecciones legislativas del próximo año.
Al principio de su mandato, Mauricio Macri había privilegiado la baja de la inflación y la llegada de inversiones para lograr crecimiento económico. No le prestó atención al consumo, que en el país representa el 80% de la economía.

Pero la baja de la inflación y las inversiones se demoraron más de lo esperado y ahora el Presidente pone fichas al estímulo del consumo. Las consultoras privadas y el Indec dieron índices de caída de consumo de entre 7% y 8% interanual entre septiembre y octubre, lo cual explica la recesión que no cesa.

Por eso Macri prepara un “plan B”. Además del consumo, acordó con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que la autoridad monetaria seguirá bajando la tasa de interés, que la semana pasada cayó a 25,75%. El objetivo es inyectar más pesos en la economía, aun a riesgo de que lo sufra el tipo de cambio.

Según Macri, la inflación seguirá bajando (en el Gobierno proyectan 1,2% para noviembre) y existe margen para flexibilizar algo la política monetaria.

También el Gobierno ampliará las compras en cuotas del plan Ahora 12 y las extenderá a 18 cuotas: Ahora 18.

“Hicimos lo necesario”

“Las inversiones se demoran. No entiendo el motivo. Hicimos lo necesario: están las condiciones dadas. Vinieron decenas de presidentes a avalar este proceso”, se confesó el propio Macri ante algunos confidentes en la semana.

La Casa Rosada atribuye esa demora al contexto internacional: la caída de Brasil, el Brexit (que implica la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea) y el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, que podría demorar algunas decisiones empresariales hasta que se aclare el panorama.

Otra de las apuestas del Gobierno para financiarse era el mercado de capitales, donde consiguió dinero a tasas cada vez más bajas. Pero ahora teme que el “efecto Trump” eleve la tasa de financiamiento para el país e interfiera en el plan de obras públicas de Macri, su otra gran esperanza reactivadora, que aún se mantiene viva.

En medio de esta incertidumbre, el bono de fin de año pasó a ser una pieza clave: se pagarán $ 1000 a 2,7 millones de familias beneficiarias de la AUH: el costo es de $ 2698 millones. La medida podría ampliarse a un pago adicional de $ 200 por hijo, pero aún se está negociando con organizaciones sociales.

Además, unos tres millones de jubilados y pensionados que reciben el haber mínimo de $ 5661 percibirán otro bono de $ 1000, que implicará un gasto de $ 3087 millones, según informó a LA NACION la Anses, que dirige Emilio Basavilbaso. Y en diciembre se pagarán haberes reajustados por la reparación histórica con una suba de $ 1330 millones para 600.000 casos.

Los costos

El pago del bono de fin de año a los trabajadores estatales costará $ 350 millones, a pagar en dos tramos: $ 175 millones se pagarán en diciembre y otro tanto en enero.

El fisco dejará de percibir $ 2800 millones más por la exención del impuesto a las ganancias a una parte ($ 15.000) del medio aguinaldo de diciembre en sueldos de hasta $ 55.000. Esa mejora implica un aumento de $ 5000 de bolsillo promedio para los trabajadores alcanzados. Todos esos recursos cedidos en diciembre suman $ 10.190 millones para el consumo.

Para todo 2017, la Anses inyectará entre $ 75.000 y $ 95.000 millones por la reparación histórica a jubilados. También presumen que ello apuntalará la reactivación económica en el año electoral.

La Casa Rosada pone además fichas en el blanqueo de capitales, en una cosecha récord en 2017 y en que repunte de la economía de Brasil. “Si se recupera el consumo, repunta el agro, mejora Brasil, arranca la obra pública y se mantienen el financiamiento internacional y el blanqueo, en 2017 vamos a tener un crecimiento fuerte”, dijeron en la Casa Rosada.

Frigerio, con intendentes K

La foto tendrá dosis similares de lectura política y de gestión. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, encabezará hoy la firma de convenios entre la empresa estatal AySA y diez municipios del conurbano bonaerense, con una inversión de más de $ 50.000 millones en obras de infraestructura. La intendenta de La Matanza, la kirchnerista Verónica Magario, estará entre los firmantes, al igual que su par de Avellaneda, Jorge Ferraresi, también cristinista. Los intendentes de Almirante Brown, Mariano Cascallares, y de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, serán otros jefes comunales presentes.

 

fuente LA NACIÒN

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