El ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay , y el secretario de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad , concurrieron a la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados con una sola misión: defenestrar el proyecto de Sergio Massa , líder del Frente Renovador, que propone subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias en casi un 50 por ciento. Con esta actitud, el Gobierno estrechó considerablemente los límites para una negociación con su tradicional interlocutor, el peronismo no kirchnerista.
Pertrechados de cifras y cuadros, tanto Prat-Gay como Abad criticaron con excesivo detalle el proyecto de Massa y su impacto fiscal -de unos $ 30.000 millones extras, advirtieron-. Eso sí: ninguno de los funcionarios respondió dos preguntas clave de la oposición: ¿cuántos nuevos contribuyentes pasarán a pagar el impuesto a las ganancias si se aprueba la propuesta del Gobierno? Además, ¿está dispuesto el Poder Ejecutivo a gravar la renta financiera, el juego y restituir las retenciones a la minería para mejorar la suba del piso mínimo del tributo? La respuesta fue sólo silencio.

Dos proyectos en pugna

El proyecto del Gobierno propone, en líneas generales, un aumento del 15% del mínimo no imponible, una actualización gradual de las escalas en los próximos tres años y la eliminación de algunas deducciones especiales. Así pasarían a pagar este tributo los asalariados que ganen más de $ 21.712 netos sin hijos y $ 25.231 netos para el trabajador casado y con dos hijos menores. El costo fiscal del proyecto, precisó Abad ayer, será de $ 32.880 millones, de los cuales 27.000 están ya contemplados en el presupuesto 2017.
La iniciativa del Frente Renovador, elaborada por el diputado Marco Lavagna, propone un incremento cercano al 50% en el mínimo no imponible, con un piso de $ 48.000 en bruto para casados con hijos y $ 34.000 para los solteros. Además, sugiere multiplicar las escalas por cinco el año próximo, por ocho en 2018 y por diez en 2019; el costo fiscal sería de $ 81.300 millones, a los que se debe restar lo ya presupuestado para 2017 (27.000 millones).

La diferencia sería compensada, proponen los renovadores, con la eliminación de distintas exenciones al impuesto: sobre los plazos fijos superiores al millón y medio de pesos; sobre los rendimientos que perciben las personas físicas sobre las Lebac; sobre los rendimientos de fideicomisos financieros y fondos de inversión, y sobre el reparto de dividendos de grandes empresas.
Además, propone restituir las retenciones a la minería; un impuesto por única vez del 15% sobre la ganancia obtenida por los contratos de dólar futuro en 2015, y, además, un impuesto a la ganancia extraordinaria sobre el juego, con un gravamen del 10% sobre el capital de las máquinas tragamonedas.

El Bloque Justicialista, comandado por Oscar Rodríguez y Diego Bossio, tiene una propuesta que coincide, en términos generales, con la del massismo. Todo indica que la oposición hará causa común frente al oficialismo ante la cerrazón que ayer mostraron los funcionarios.

“A todos nos gustaría bajar impuestos, pero sepamos que la consecuencia es bajar recursos para las políticas sociales”, enfatizó Prat-Gay, quien hizo frecuente uso de los gobernadores a manera de escudo: “Cada rebaja del impuesto a las ganancias es menos recaudación para las provincias”, enfatizó.

Por su parte, Abad enfatizó que los cálculos de recaudación que hizo el Frente Renovador respecto de los gravámenes que pretende instaurar no alcanzarán para cubrir el costo fiscal de subir el mínimo no imponible al 50%, como propone.

“El Frente Renovador prevé recaudar $ 37.900 millones de pesos más al gravar ciertas actividades, pero en realidad se recaudarían por esos conceptos $ 16.530 millones”, enfatizó el jefe de la AFIP, quien insistió en que la iniciativa del massismo supera en 30.000 millones de impacto fiscal a la del Gobierno.

Lavagna no se quedó callado. “Pasa que el oficialismo hace los cálculos sobre la base del ejercicio cerrado de 2016, cuando lo correcto es proyectar el impacto en 2017. Si así lo hiciera, el costo de su proyecto sería mucho más alto, de $ 50.000 millones”, argumentó.

 

fuente LA NACIÒN

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