Por cuarto día consecutivo, cientos de jóvenes continuaban anoche ocupando el playón del Polo Científico de Godoy Cruz y Paraguay, esperando que se resuelva el problema de casi 500 investigadores cuyo ingreso al Conicet fue recomendado, pero a los que se les informó que no se incorporarían por el recorte de fondos y un cambio de rumbo en la política de expansión del Conicet.

Las negociaciones se prolongan desde el lunes, sin éxito. Por la mañana, representantes de las agrupaciones Jóvenes Científicos Precarizados, ATE, UPCN, Becarios Empoderados, y Ciencia y Técnica Argentinas (CyTA) mantuvieron una reunión de más de una hora con Alan Temiño, gerente de Asuntos Legales del Conicet, y Alberto Arleo, gerente de Recursos Humanos, en la que rechazaron la propuesta de prolongar las becas de 340 postulantes hasta el 31 de marzo y luego buscarles posiciones en universidades y otras instituciones del sistema científico, como el INTI, el INTA y la Comisión Nacional de Energía Atómica.

“No tenían nada que ofrecernos -contó Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos del Conicet, e integrante de CyTA-. Lo que habían propuesto es absolutamente inviable. Hablamos con los decanos y sería meter gente «por la ventana». Estaríamos transformando un problema de una institución en otro de 20 instituciones que no tienen recursos ni puestos que les sobren. Hace poco, en la UBA para un llamado a cubrir 17 cargos se presentaron ¡120 personas!”

Para Lucila D’Urso, licenciada en Relaciones del Trabajo que está finalizando su doctorado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y es integrante de Jóvenes Científicos Precarizados, la propuesta que ya descartaron no era clara. “Queremos que la presenten por escrito y que incluya a los 107 becarios que están dejando afuera”, afirma.

“Nosotros planteamos que tienen que prolongarles la beca a los 500 hasta fines del año que viene, mientras se ve cómo resolver cada caso”, agrega Franchi.

Costos

Según cálculos realizados por CyTA, incorporar a todos los recomendados tendría un costo para el Conicet de 200 millones de pesos, apenas un centavo por cada 100 pesos del presupuesto nacional. La solución de prolongarles la beca por un año saldría 70 millones de pesos. “Evidentemente, el problema no es de fondos -dice Franchi-. Es una decisión política. Entonces queremos hablar con los responsables políticos del ministerio y del Conicet. Pero no se presentan en las reuniones.”
Los recortes recibieron un rechazo generalizado de todos los sectores de la comunidad científica y fueron centro de un debate en Twitter.

Mientras algunos se horrorizaban de que los científicos del Conicet usaran “impuestos para investigar sobre las letras de Arjona”, la revista Barcelona anticipaba su nuevo número diciendo que “hay un plan oficial para reemplazar el Conicet por un call center de tuiteros sin pensamiento crítico ni de ningún tipo”.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Glenn Postolski, salió al cruce de las acusaciones diciendo en un comunicado que “el Conicet, por el desempeño y reconocimiento académico a nivel internacional de sus investigadores, se encuentra entre los organismos más prestigiosos del mundo”.

El decano también acusó al Gobierno de gastar “160 millones de pesos para sostener dos equipos de más de 70 personas dedicadas a sus cuentas de Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat, pero no hay dinero para ciencia y tecnología”.

También hubo movilizaciones en Córdoba, La Plata, Rosario, Mar del Plata, Mendoza, Tucumán, Salta y Santiago del Estero.

Al cierre de esta edición, el ministro Lino Barañao se había reunido con las agrupaciones para hacerles saber que las negociaciones se retomarían hoy. Se espera que, tras la reunión de su gabinete por la mañana, volvería a recibirlos alrededor de las tres de la tarde para tratar de alcanzar una solución.

 

fuente LA NACIÒN

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