“Es inaceptable que en el país haya 14 millones de pobres.” Así comienza la plataforma de propuestas que Cambiemos lanzó durante la campaña presidencial, donde detalla todas las iniciativas que su gestión llevaría a cabo para alcanzar la Pobreza Cero. Sin embargo, luego de haber cumplido el primer año de mandato, los números sociales no muestran la mejoría esperada para estos doce meses.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina expuso que en 2016, alrededor de 1.400.000 personas cayeron debajo de la línea de pobreza y 400.000 se sumaron a la indigencia. A su vez, después de tres años de estadísticas interrumpidas, el Indec reveló que el 32,2% de los argentinos es pobre y el 6,3% es indigente.

“Asumimos que el desafío de la Pobreza Cero abarca el trabajo conjunto y articulado de muchos ministerios. Es la única manera que tenemos de atacar los problemas integrales y por eso conformamos un gabinete de desarrollo humano que viene trabajando desde 2015”, explica Gabriel Castelli, viceministro de Desarrollo Social.

La ampliación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la reparación histórica de los jubilados, la regularización del Indec, el Plan de Primera Infancia para niños hasta 4 años, el Programa Creer y Crear, y la iniciativa El Estado en tu Barrio son las líneas de acción que Castelli destaca como exitosas en este primer año.

Asume que todavía queda mucho por hacer en cuanto a la obtención de información para elaborar políticas sociales más focalizadas, y que son muchas las familias que por desconocimiento o falta de documentación aún no reciben la AUH.
Por su parte, Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social Argentina, expresa: “Las medidas no alcanzan para salir de la pobreza, mucho más cuando estos sectores no esperan ayuda social, sino que haya una reactivación y más trabajo”.

Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, asegura que los niveles de pobreza de los próximos años no van a estar vinculados al trabajo del Ministerio de Desarrollo Social, sino al del Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Comercio: “El principal déficit que tiene esta gestión es no comprender la economía informal: si uno frena la construcción y el rubro textil está tirando a un montón de gente a la banquina”.

Arroyo se refiere a estos 1.400.000 nuevos pobres que se encuentran en un descenso social sin contención. Se trata de segmentos populares que en otros años habían logrado salir de la pobreza con actividades informales y empleos precarios, en el marco de un mercado de consumo protegido. Además, sostiene que hay industrias como la textil que deben cuidarse por su impacto social.

En cuanto al derrame de inversiones que esperan que suceda desde el gobierno nacional, Agustín Salvia argumenta: “Seguramente habrá una reactivación que podrá dar un respiro, pero será insuficiente para generar empleo, ingresos y movilidad en el corto o mediano plazo en la parte inferior de la pirámide social. Esa reactivación tampoco impactará mucho, aunque algo más, entre los nuevos pobres que surgieron en 2016″.

Los puntos débiles

En el país hay 6300 áreas marginales donde viven entre 12 y 13 millones de personas, con una amplitud geográfica muy grande. En este sentido, el Ministerio del Interior realizó un relevamiento donde detectó 800 comunidades vulnerables, de las cuales eligió las primeras 100 para comenzar un Plan Nacional de Hábitat. Se trata de zonas con menos de 5000 habitantes que fueron seleccionadas teniendo en cuenta el acceso a la infraestructura básica, la calidad de las viviendas y espacios públicos, el nivel de acceso a la educación, salud y empleo.

” La desigualdad que nos encontramos era demasiado profunda, y poner en pie todo un sistema burocrático de la obra pública fue más lento de lo que creíamos. Comenzamos visitando las 100 localidades junto a otros organismos como Desarrollo Social, Asuntos Hídricos, Agroindustria, Producción, donde cada uno analizó su temática para elaborar un plan de trabajo conjunto”, explica Marina Klemensiewicz, subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano de la Nación.

La mayoría de las localidades donde se está trabajando se encuentran en el norte del país, y las obras de infraestructura comenzaron en Salta y Santiago del Estero. Hasta el momento, el avance de las mismas es del 35%. El gobierno local tiene la condición de obligar a las empresas a tomar gente de la zona para contribuir a la generación de empleo y se creó una mesa productiva liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para encontrar modelos productivos sustentables en las comunidades.

“El presupuesto que heredamos de la gestión anterior para nuestra secretaría era de 690 millones de pesos. Sin embargo, una intervención de urbanización en estos lugares implica, como mínimo, entre 250 y 300 millones, porque es necesario hacer todo de cero”, dice Klemensiewicz.

Por otro lado, subraya que se trata de obras plurianuales, que durarán entre 18 y 24 meses. “La gran mayoría arrancaron y otras aún no, pero calculamos que en 2017 vamos a tener todos los inicios de obra en las 100 localidades y algunas terminadas. Esperamos finalizarlas para el primer semestre de 2018”.

A un año de gestión, la situación social aún no logra estabilizarse y el gobierno nacional tuvo que acordar con organizaciones sociales y la oposición para sancionar la ley de emergencia social que aumenta las partidas sociales en más de $ 30.000 millones.

“La Pobreza Cero no está mal como horizonte, pero el Gobierno la encaró para el otro lado porque estamos en un camino de más pobreza, desocupación y deuda”, expresa Arroyo. “Aun así, la ley de emergencia social es una medida positiva”.

Por su parte, Castelli sostiene que aquella no soluciona los problemas de forma sustancial: “Un país que tiene un 32% de pobreza está en emergencia social. La gran discusión es cuáles son las herramientas para no seguir posponiendo, porque todo lo que sea una transferencia condicionada de recursos tiene un primer efecto paliativo, pero no cambia la pobreza estructural”.

Klemensiewicz concluye: “Nos sorprendió y dolió el nivel de pobreza estructura que encontramos: era mucho mayor a la que suponíamos antes de asumir”.

Qué piensan los referentes

Líderes de organizaciones sociales opinan sobre los avances y desafíos

Margarita Barrientos: comedor Los Piletones

¿Aumentó la pobreza?

Sí. En el barrio aumentó mucho la desocupación por el cierre de obras de la construcción. Se ve a un solo jefe de familia trabajando, cuando antes eran dos. Eso provocó que la gente se volcara más a los comedores: hoy servimos 2600 platos diarios cuando en diciembre de 2015 apenas llegábamos a los 2000.

¿Qué desafíos tiene el gobierno?

La deuda más grande es la generación de empleo. En Capital Federal hay acceso a los planes sociales, pero los mayores desafíos se encuentran en las provincias, donde no llega la ayuda: si no tienen la AUH, no tienen nada. Hay muchas necesidades habitacionales, falta el acceso a la educación y a la salud.

¿Cuáles fueron sus logros?

Se está trabajando mucho por combatir la droga y eso es clave: se pudo entrar en villas peligrosas. También están recorriendo el país, articulando con organizaciones que trabajan en los territorios: la única manera de combatir el hambre y la falta de trabajo es haciéndolo junto a los que conocen los barrios.

¿Es posible llegar a la Pobreza Cero?

No estoy de acuerdo con ese término: la pobreza nunca se va a terminar. Ojalá alguna vez se mejore la cuestión, pero para eso los gobernantes tienen que mirar la necesidad de la gente. La pobreza siempre existió, no es algo de ahora; lo que pasa es que Mauricio Macri la puso sobre la mesa.

fuente LA NACIÒN

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