“Que se rompa, pero que no se doble.” Aquella dramática frase que Leandro Alem les legó a los radicales en su testamento político antes de suicidarse a fines del siglo XIX podría convertirse hoy en una premisa para el PJ en el Senado. Allí, las disidencias internas han mellado la estabilidad de un bloque que a pesar de la dura derrota electoral de 2015 sigue siendo mayoría, con todo el poder que eso implica.

El dilema, y acá viene bien otra cita, en este caso bíblica, es quién tira la primera piedra. En términos políticos se traduciría en saber cuál de los dos sectores en los que hoy se divide el peronismo decide romper lanzas.
“Esto así no puede seguir. De qué sirve seguir integrando un mismo bloque si en todos los temas votamos divididos”, confió a LA NACION un experimentado senador que mira desde una pretendida neutralidad la disputa entre el sector dialoguista, que lidera el jefe de bloque, Miguel Pichetto (Río Negro), y el núcleo duro kirchnerista, que sostiene una oposición cerrada al gobierno de Mauricio Macri.

Las divisiones prometen agudizarse si se toma en cuenta que en el horizonte ya empiezan a asomar las elecciones legislativas de medio término. La puja electoral no será sólo un desafío para la administración macrista, sino que también someterá a tensiones internas al PJ en muchos distritos cuando llegue la hora de definir las listas para competir en octubre próximo.
En los papeles, y a contramano de lo que pasa en Diputados, en la Cámara alta el kirchnerismo es el sector minoritario. Su núcleo duro de respuesta incondicional a Cristina Kirchner lo integran unos 10 senadores. Liderados por Marcelo Fuentes (Neuquén) y Virginia García (Santa Cruz), ha tensado la cuerda con la conducción de la bancada durante todo el año, intentando imponer su oposición cerril al Gobierno al resto del bloque.

Sin embargo, es difícil que sea este grupo el que decida tomar sus petates y partir del paraguas protector que significa conformar la bancada mayoritaria de la Cámara alta.
“Nosotros no nos vamos a ir. Si no nos quieren, que nos echen”, aseguró a LA NACION una legisladora del núcleo duro kirchnerista. La estrategia del sector sería, llegado el caso, forzar la expulsión para seguir el camino que recorrió Cristina Kirchner cuando enfrentó a la conducción del entrerriano Augusto Alasino, en la década del 90. Ese hecho fue uno de los pilares en los que la ex presidenta empezó a forjar su carrera política.

Sin embargo, hay otras cuestiones, más prosaicas, que también pesan en la decisión del kirchnerismo de permanecer en el bloque. Por lo pronto, cualquier cambio de estatus implicaría la pérdida automática de cargos en comisiones y en organismos estratégicos, como el Consejo de la Magistratura, que hoy ostentan por el hecho de pertenecer al bloque mayoritario del Senado.

En el sector dialoguista están advertidos de esta situación y aseguran que no le darán el gusto, al tiempo que destacan que si el kirchnerismo no rompe es porque tampoco están seguros de cuántos de sus seguidores de hoy estarían dispuestos a partir al desierto. “Hoy son unos 10, pero no sé cuántos quedarían si decidieran irse del bloque”, aseguró un legislador que comparte la política de oposición razonable durante el primer año de gestión macrista impulsada por Pichetto.

Lo único concreto es que las posturas de ambos sectores son, por el momento, irreconciliables. Es que más allá del posicionamiento hacia la Casa Rosada está la disputa interna que vive el PJ entre quienes quieren dejar al kirchnerismo en el pasado y quienes sueñan con el regreso de Cristina Kirchner.

Algunos chispazos de esa pelea de fondo ya se empiezan a esbozar en suelo bonaerense, donde una corriente de opinión liderada por un grupo de intendentes pretende deshacer el esquema de poder que heredó el kirchnerismo en el partido como primer paso para posicionarse en la puja interna que definirá las listas electorales de este año.

El ritmo y sobre todo la intensidad que adquiera esa lucha en el peronismo durante el primer semestre del año serán determinantes para saber si el bloque de senadores del PJ-FPV se sigue doblando o se termina por romper.

Miguel Ángel Pichetto

Jefe del bloque PJ-FPV

El senador de Río Negro es el jefe del bloque y encabeza lo que la Casa Rosada llama “oposición razonable y responsable”. Esta postura dialoguista le valió un enfrentamiento con el kirchnerismo duro. La división se percibió en el recinto, en donde el bloque votó casi siempre distinto

Marcelo Fuentes

Senador FPV

El senador neuquino y Virginia García, su par de Santa Cruz, integran en la Cámara alta el sector que reivindica a Cristina Kirchner y que propone una oposición cerrada frente al Gobierno de Mauricio Macri. En este grupo habría unos 10 senadores

 

fuente LA NACIÒN

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