El termómetro más elocuente fue el tenaz enfriamiento del consumo. A pesar de que el Gobierno se preocupa por matizar el fenómeno, de acuerdo con sus propios datos, el año pasado terminó con una licuación de los salarios de los argentinos gracias a una inflación cercana al 40% anual

Los números del Ministerio de Trabajo, que conduce Jorge Triaca, son elocuentes. Si se toma el año calendario, el aumento nominal de los salarios fue del 33% en promedio. No obstante, el incremento real de los sueldos -tomando en cuenta el impacto de la inflación pasada y la proyectada- reflejó una caída de tres puntos en términos reales.

Claro que en el Gobierno utilizan un índice deflactado de los datos oficiales de la ciudad de Buenos Aires, San Luis y Córdoba, que suele mostrar avances inflacionarios menores que el registrado únicamente en territorio porteño, donde el incremento de las tarifas de los servicios públicos pegó con más fuerza durante todo el año. Es el mismo dato que usa la Casa Rosada. Para la suba de precios proyectada utilizan, en cambio, las variaciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que agrupa los pronósticos de diferentes consultoras privadas y bancos y es compilado y difundido mensualmente por el Banco Central.
“Es difícil generalizar sobre el tema salarios. Hubo mejoras en asignaciones familiares y en Ganancias. Hay muchas familias que no quedaron por debajo de la inflación”, dijo José Anchorena, secretario de Empleo, en la reunión de todos los miércoles de fines de mes que se realiza regularmente en Trabajo y en la que se distribuyen los principales datos sobre el mercado laboral.
A los periodistas invitados se les mostraron estos números, pero no se los incluyó en el material que se entregó después a la prensa. De acuerdo con la información que manejan los funcionarios que reportan a Triaca, los cambios implementados en las asignaciones familiares incrementaron en hasta seis puntos porcentuales (algunos, en menor medida) el ingreso promedio de los asalariados que las reciben. En promedio la mejora de los ingresos producto de este beneficio fue de 3,9 puntos porcentuales. Uno de cada tres trabajadores recibió estas mejoras.

A esto se suma el incremento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias a mediados de año. “Se devolvieron $ 50.000 millones a los trabajadores”, contaron en el ministerio a LA NACION. Se espera que esto habrá mejorado aún más con la eximición (hasta un tope) del impuesto en el aguinaldo a fin de año.
Este año comenzará a regir la nueva ley aprobada por consenso en el Congreso, que además de subir el mínimo no imponible actualiza, en parte, las escalas y las alícuotas con las que se gravan los ingresos, así como las deducciones que los empleados pueden hacer para pagar menos.

Entre los 22 convenios colectivos más importantes que se cerraron el año pasado, según los datos que maneja el Ministerio de Trabajo, los únicos que tuvieron una pauta de aumento por debajo de la inflación fueron los gremios de transportes y bancarios. Todos los demás superaron, con la actualización salarial, la inflación. Cerca de Anchorena recalcaron que estos gremios, como muchos otros, sumaron a sus salarios -como ocurre todos los años- sumas no remunerativas o bonos que se agregan a los ingresos.

El informe oficial mostró además datos de 2015 y 2014. En el último período del kirchnerismo -tomando el año calendario-, la mejora salarial real fue sólo de un punto porcentual. En tanto, en 2014, cuando el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, aplicó una devaluación, la caída de los salarios reales fue de cuatro puntos, según el Ministerio de Trabajo.

Pero los números oficiales ofrecen, además, otra forma de ver la negociación salarial. Si en lugar de mirar el año calendario se observa el llamado “año paritario” (el período que transcurre entre el cierre de un convenio y el del año siguiente), la suba nominal de 2016 fue de 36%. En este caso, los salarios reales mejorarán, según la inflación proyectada por el REM, con una suba real de siete puntos.

Mientras tanto, en la Confederación General del Trabajo (CGT) ven un panorama más complicado. El Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) afirmó en su último informe -de noviembre pasado- que la inflación de los asalariados registrados acumuló hasta ese mes un 41,3%. Se trata de “la más alta desde 1992”, agregó el informe de la central obrera. “El poder adquisitivo es actualmente 6,5% inferior al de noviembre de 2015. Ese año el salario real creció, en promedio, 3 por ciento”, agregó.

Al respecto, Héctor Daer, uno de los triunviros de la CGT, estimó ante LA NACION: “Hubo una caída real del poder adquisitivo. Cuando la inflación que se planteaba entre el 20 y el 25% anual, va a terminar alrededor del 40%, y todos los acuerdos estuvieron en torno al 35%, la caída del salario real es bien concreta”, afirmó el sindicalista y diputado del Frente Renovador.

“En algunos casos, se corrigió el bache con los bonos, en algunos convenios que se cerraron en el segundo semestre. Pero en el contexto del salario de los trabajadores formales hay una caída, y esa baja es mucho más importante en los sectores de la informalidad, donde el efecto primario es la retracción del gasto”, indicó Daer, sobre un fenómeno que se notó con fuerza en los últimos meses del año con las fuertes caídas que se vieron en el consumo, por lo menos hasta diciembre.

Salarios e inflación, en claves

Transportes y bancarios

Según los datos del Ministerio de Trabajo, son los únicos de los 22 convenios salariales cerrados en 2016 que pactaron aumentos por debajo de la inflación. Pero agregaron sumas no remunerativas y bonos.

Sanidad, porteros y camioneros

Son los gremios que consiguieron las principales mejoras salariales respecto de la inflación, de acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo

Efecto devaluación

En 2014, cuando el entonces ministro Axel Kicillof impulsó una devaluación del peso, la pérdida del salario real fue de 4 puntos porcentuales frente a la inflación.

Inflación para la CGT

El Instituto Estadístico de los Trabajadores, de la central obrera, consignó en su informe de noviembre que la inflación de los asalariados hasta ese mes acumuló un 41,3% interanual.

José Anchorena

Secretario de empleo

“Es difícil generalizar en salarios. Hay muchas familias que no quedaron por debajo de la inflación”

Héctor Daer

Triunviro de la CGT

“Hay una caída del salario real en los trabajadores formales. Y es mucho más importante en la informalidad”

 

fuente LA NACIÒN

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