–Usted ha hecho críticas públicas a algunos aspectos del manejo político del Gobierno, ¿no tiene miedo de terminar siendo echado como lo echaron a Prat Gay algunos días atrás?

–No, eso nunca fue un temor. Tengo una relación personal con el Presidente de la Nación que está basada justamente en la opinión sincera y no en la hipocresía. Por supuesto que a veces la opinión sincera se expresa en un medio de comunicación y se expande más de lo que uno tenía previsto o a lo mejor en algunos lugares esa expansión no se notaba. Hoy el cargo también hace que un comentario tenga una propagación como tuvo alguno que hice con respecto a la amplitud que debe tener Cambiemos, a la amplitud que tiene que tener nuestro espacio pensando en el año electoral que tenemos en los próximos meses.

-A veces, en lugar de pelearse con las ideas de Jaime Durán Barba, ¿no habría que pelearse con el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, o con el propio Macri que son los que aceptan esas ideas y las aplican?

-No, marca un estilo. Es decir, me parece que está muy identificado en la sociedad el estilo de un consultor y limito sus atribuciones justamente a las de consultor. Creo que cuando hay un exceso en ese rol es cuando cometemos errores. Creo que lo que debemos comenzar a hacer es: basta de crítica y hacer una autocrítica. Hay dirigentes políticos muy importantes en este espacio como Ernesto Sánz, Gerardo Morales, como Martín Lousteau, Mario Negri, y muchos otros que me voy a olvidar, Cornejo que es gobernador, Colombi, que formaron Cambiemos. Nosotros tenemos que volver a lograr que Cambiemos conduzca el espacio desde lo político. Hoy el espacio desde lo político está vacío desde hace un año, desde el triunfo electoral. Hay que hacer una autocrítica a estos referentes a los que estoy nombrando. Lilita Carrió, con quien nos tenemos que reunir en alguna mesa ,y conducir políticamente apoyando al Presidente de la Nación, apoyando a los gobernadores, pero la conducción política no la podemos delegar.

Por las cosas que ha dicho, las que dijo recién, da la impresión que está entre los que creen que sin el peronismo, o sin una parte de ellos, no se puede gobernar la Argentina. ¿Así que piensa usted o solamente parece?

-No es así para nada. Sí entiendo, y he dado nombres de personas que en forma particular ellos no me han dicho ni que si ni que no, es una apreciación personal. Que son dirigentes políticos que han tenido experiencia en el manejo del Estado, en esa experiencia es probada su idoneidad para ejercer esas funciones y en un momento, como en el que está el país, es un material ocioso que a mi observarlo dentro de la sociedad, en ese estadio, tengo la tentación de decir “señores, a estos dirigentes políticos hay que ir a buscarlos”, porque valen. Pero es una apreciación muy personal y muy subjetiva, no abarca al peronismo en general porque es un partido independiente y ellos decidirán dónde irán en la contienda electoral. Pero sí verlos hoy en la sociedad a estos actores me invita a tener, por lo menos, en un expresión de deseo de hacerlos partícipes de este Gobierno.

-Yo pienso en Randazzo, ¿a quién más se refiere usted?

-Ya no quiero dar más nombres. Hablé de Perotti también, me parece una persona muy valiosa. Hablé del propio Julián Domínguez, que yo lo sucedo en la Cámara de Diputados. Y después hablé muy bien de la generación que maneja el recinto que son Bossio, Marco Lavagna… Y no digo para incorporarlos al Gobierno, digo que en este caso hay una generación que tiene que generar mucho optimismo en la sociedad.

-El Gobierno desembolsó miles y miles de millones este año para comprar tiempo y gobernabilidad. Transfirió dinero a los sindicatos, a los jubilados, a los trabajadores con Ganancias, a las provincias, etc. ¿Usted cree que es inevitable seguir con esta política ahora que ya estamos en 2017 año electoral, o hay que contener un poquito el gasto?

-Es inevitable, hay que tener gradualismo por la sensibilidad social que uno debe tener en un país como el que ha recibido el presidente Macri, pero también ese gradualismo tiene que ser directamente proporcional a una ampliación del espacio del poder.

-Si no gana las elecciones de octubre, el presidente y todos ustedes los oficialistas, ¿están condenados a irse en helicóptero?

-No, no estamos condenados a irnos en helicóptero. Pero si no ganamos en la provincia de Buenos Aires, especialmente, en el transcurso de este año vamos a tener dificultades en la negociación de las leyes como lo hemos tenido porque estamos en minoría. Me parece que el triunfo en la provincia de Buenos Aires es un triunfo que lo tenemos que garantizar por el bien de todos.

fuente CLARÌN

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