“Seamos libres que lo demás no importa nada”. La célebre frase del general José de San Martín muestra su obstinación por conseguir la emancipación de los pueblos latinoamericanos más allá de las internas políticas y las resistencias en sectores burgueses que vieron reducidos sus ingresos por la campaña libertadora. Revalorizada la hazaña del Cruce de los Andes, las pujas políticas volvieron una y otra vez a la largo de la historia. La grieta, una palabra que incorporamos en la última década, recrudece cada año en Cuyo entre mendocinos y sanjuaninos. Las dos provincias se disputan el protagonismo de la epopeya y, por separado, rinden homenajes al Cruce de los Andes, de cuyo inicio se cumplen hoy 200 años.

La rivalidad entre provincias vecinas resurgió en 2005, cuando durante la gobernación del peronista José Luis Gioja, San Juan buscó poner en valor el aporte de sus ciudadanos a la gesta libertadora. Acompañado en sus expediciones por representantes de la minera canadiense Barrick Gold, prensa nacional y funcionarios de turno, Gioja enalteció el momento crucial en el que San Martín logró sorprender a las fuerzas realistas cruzando por San Juan, por el Paso de los Patos, en una difícil travesía con la columna más numerosa. Desde Mendoza, por el cruce más frecuentado por baqueanos y comerciantes, el Paso de Uspallata, marchó la columna al mando del coronel Gregorio de Las Heras.

“Queremos que el mundo conozca que por nuestra provincia pasó el Libertador de América, que aquí se hizo patria y se unió pueblos hermanos. Y que la gente pueda disfrutar de los paisajes que tenemos los sanjuaninos”, planteó el ex gobernador. Para la actual gestión, a cargo de Sergio Uñac, la ponderación del aporte sanjuanino está vigente: “San Martín organizó su ejército en Mendoza, pero eligió la ruta por San Juan para sorprender a los realistas. Utilizó tropas, recursos y la información de los baqueanos sanjuaninos para lograr con éxito su campaña”, dice a Clarín el vicegobernador de San Juan, Marcelo Lima, que está a cargo de la expedición que partirá el domingo, desde Barreal hacia la estancia Manantiales. Será la edición 12ª con 160 invitados por la gobernación sanjuanina, entre medios de prensa, internacionales y locales, políticos y personajes de la farándula. A ellos, se suma el contingente del Ejército y Gendarmería. “Es una travesía hasta la frontera con Chile, de 6 días a lomo de mula, donde hay que tener cierta preparación física”, dice el vicegobernador de San Juan. De la expedición participan unas 25 mujeres, una cifra inédita.

En cambio, el gobierno de Mendoza no responde oficialmente a la polémica y dejó en manos del Ejército la organización y logística de la travesía. Entre el jueves y el sábado, saldrán tres columnas: Uspallata, El Portillo y El Planchón. Va a participar en un tramo de la expedición la vicegobernadora, Laura Montero. Pero el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo (Cambiemos), prefiere concentrar sus energías en ser el anfitrión del presidente Mauricio Macri, que participará hoy, a las 19, del acto central en el campo histórico El Plumerillo, en el municipio de Las Heras en Gran Mendoza.

La puja entre sanjuaninos y mendocinos por el Cruce es vista de manera negativa por muchos historiadores. “Es una discusión estéril que a las dirigencias políticas les viene bien para mostrar ante sus coprovincianos que hacen reivindicaciones”, dice la investigadora del Conicet Beatriz Bragoni. Y observa: “Desde La Rioja, San Luis, Salta, Tucumán, Buenos Aires y la Banda Oriental también deberían pretender alguna reivindicación” ya muchos de sus ciudadanos integraron el Ejército de los Andes.

El grueso de las columnas salió de Mendoza. Luego San Martín distribuyó en seis rutas a su ejército de más de 5.000 hombres, caballos y animales con las cargas, incluido el armamento. Destaca la historiadora Eliana Fucili Incihusa, de la facultad de Derecho de la UnCuyo, que San Martín organizó su epopeya en Mendoza. “Ordenó, tal como había ensayado en Tucumán, emplazar un campamento para instruir a los nuevos soldados en el uso de las armas en el paraje El Plumerillo y el trazado de las rutas estuvo a cargo del ingeniero tucumano José Alvarez Condarco”.

Para el historiador sanjuanino Edgardo Mendoza, autor del libro “San Martín y el cruce de los Andes”, si bien Mendoza cuenta con el paso más directo, en la estrategia militar para despistar al enemigo San Martín decidió emprender la ruta más complicada, con quebradas y senderos que alcanzan los 4.800 metros de altura. “La columna principal de la estrategia sanmartiniana pasó por Patos Sur, en Calingasta (San Juan), liderada por San Martín. Estos fueron los hombres que ganaron la batalla de Chacabuco, decisiva en la búsqueda de la independencia de Chile. Sin embargo, durante años nos enseñaron en la escuela que esta columna había pasado por Mendoza, cuando los que pasaron por esa provincia fueron las columnas de Ramón Freire, por el Paso del Planchón; José León Lemos, por el Paso del Portillo; y la columna de Las Heras, que pasó por Uspallata. Otra columna salió de La Rioja. En total fueron seis, con la meta de liberar de los españoles a Chile para llegar por mar hasta Perú”, explicó el historiador sanjuanino.

El punto de partida de la gesta ocurrió el 24 de enero de 1817, cuando San Martín se despide de los cuyanos con una carta que entrega al entonces gobernador Toribio de Luzuriaga para ser leída ante el cabildo: “Sería insensible al atractivo eficaz de la virtud, si al separarme del honrado y benemérito Pueblo de Mendoza no probara mi espíritu toda la agudeza de un sentimiento tan vivo como justo… A ellos y a las particulares distinciones con que me han honrado, protesto mi gratitud eterna. E indeleble en mi memoria sus ilustres virtudes será de los habitantes de esta capital, en todas circunstancias, y tiempos el más fiel y verdadero amigo”. Ese día, San Martín le encarga al gobierno de Buenos Aires que su salario sea destinado para la manutención de su esposa Remedios de Escalada y su hija Mercedes, que era una bebé de siete meses. Y da rienda suelta a la aventura: “Debo seguir al destino que me llama”.

 

fuente CLARÌN

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