La conversación de la que habló el país pudo haber sorprendido a todos… menos a sus protagonistas. Oscar Parrilli, intérprete en ese famoso diálogo, sabía desde noviembre que había sido escuchado como parte del procedimiento judicial que investiga su responsabilidad por no detener a Ibar Pérez Corradi. Sabía que su teléfono había sido intervenido y, además, se había llevado copias de los algunos CD en los que todavía se archivan sus conversaciones telefónicas, revelaron a LA NACION fuentes judiciales.

El ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tuvo acceso al expediente que instruye el juez federal Ariel Lijo en noviembre de 2016, días antes de ser indagado por el magistrado. A través de su abogado, el hombre de confianza de Cristina Kirchner revisó algunas de las escuchas, que seleccionó para llevarse en copia, confiaron fuentes judiciales.

Aunque se quejó informalmente durante su indagatoria por haber sido intervenido telefónicamente durante dos meses, el ex funcionario no planteó ninguna nulidad en el expediente. Incluso, propuso medidas de pruebas para demostrar su inocencia, que ya fueron tramitadas por la Justicia.

En una de las transcripciones de sus diálogos con Cristina Kirchner, el propio Parrilli, incluso, advirtió a su jefa política sobre la posibilidad de que el teléfono estuviera “pinchado”.

La intervención telefónica a Parrilli fue ordenada por la Justicia por 60 días, en los momentos posteriores a la detención de Pérez Corradi, arrestado en junio en Ciudad del Este, en Paraguay. Parrilli está acusado de “cajonear” un informe de inteligencia con detalles sobre el paradero del narcotraficante durante la última campaña electoral.

Las escuchas fueron archivadas en 160 CD. La Justicia todavía continúa con la maratónica desgrabación del material que -calculan- terminará en febrero. Aunque todavía no hay detalles sobre comunicaciones que comprometan a Parrilli, sí existen decenas de diálogos casi cotidianos con Cristina Kirchner.

La filtración

El diálogo de la ex presidenta con su colaborador generó revuelo mediático y judicial. El fiscal Guillermo Marijuan denunció por abuso de autoridad a Cristina Kirchner porque en la conversación sostuvo que le habían “armado” causas al ex agente Antonio Stiuso.

Después de la filtración apareció el descargo. Cristina acusó ayer al juez Lijo de “organizar las escuchas”. En tanto, Parrilli volvió a apuntar contra la ex SIDE. Hasta ayer no se había presentado ninguna denuncia por la filtración.

La ex presidenta también apuntó contra Juan Rodríguez Ponte, director ejecutivo de la Dirección de Captación de Comunicaciones, organismo que ejecuta las intervenciones telefónicas. “Las escuchas no se ordenaron para investigar, se usó esa causa para hacer espionaje político”, sostuvo Cristina.

Rodríguez Ponte dijo anteayer a LA NACION que el organismo le entregó el año pasado “todos los CD con las grabaciones de las escuchas al personal de la AFI”. La central de inteligencia participaba en la causa como auxiliar de la Justicia, ya que había aportado la información inicial en la causa por el supuesto mal desempeño de Parrilli en el organismo.

Después de la acusaciones del kirchnerismo, la AFI negó ayer haber participado de la filtración de los audios: “Este organismo niega terminantemente ser responsable de la difusión de dicho material”.

vìdeo PERFIL

fuente LA NACIÒN

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