En su primer programa del año, Alejandro Fantino puso al aire anoche imágenes exclusivas del interior de la celda donde, hace casi un año, vive el empresario K Lárazo Báez en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza.

La periodista Romina Manguel fue con una cámara de “Animales Sueltos” hasta la cárcel donde se aloja desde el 5 de abril del año pasado el empresario favorito de los Kirchner, que quedó detenido luego de que el fiscal Guillermo Marijuán y el juez Sebastián Casanello ordenaron su arresto en el marco del expediente que investiga “La Ruta del Dinero K”, un entramado de lavado de dinero que Báez habría realizado junto a sus hijos y empleados de jerarquía, pero siempre con protección política y judicial.

Báez, que llegó a manejar el 78,4% de la obra pública que el gobierno de Cristina Kirchner destinó a su provincia, Santa Cruz, hoy vive en una celda de tres metros por dos, donde tiene un catre, un inodoro antivandálico de acero inoxidable y una ventana que no supera los 60 centímetros de alto.

Con la cámara dentro de la celda número 7, y sin la presencia del detenido, se pudo ver como Báez pasa sus días. Tal como contó la periodista, mientras se emitían las imágenes, “cada uno de los internos tiene que limpiar su propia celda y su propio pabellón”. En su lugar de encierro, Báez no tiene computadora, televisor ni ventilador. Solo un reproductor de DVD.

En las imágenes se vio como Báez tiene cubierta la ventana de su celda con una toalla “porque le molesta la luz”, contó Manguel. Y a un costado, sobre una mesa de pequeñas dimensiones, Baéz apila cuadernos y carpetas junto a unos lentes de lectura. Una silla, con una pila de remeras, y una catre con sábanas blancas, componen el resto del mobiliario.

“Es sumamente angustiante la sensación de estar ahí adentro”, expresó la periodista, quien a su vez remarcó el calor que sintió en el interior de la celda.

La llegada de Báez a Ezeiza obligó a reorganizar algunos pabellones del penal. Conscientes de la sensibilidad del tema que envuelve al empresario K, y para evitar problemas, las autoridades tuvieron que desalojar un pabellón de transexuales, con plazas para 15 detenidos en celdas individuales. Allí, de a poco, se fueron agregando otros detenidos. En su mayoría hombres de baja conflictividad y mayores de 50 años.

Las precarias condiciones de vida por las que hoy atraviesa el ex empleado bancario de la Provincia de Santa Cruz, que de la noche a la mañana se convirtió en empresario de la obra pública, reflejan lo lejos quedaron los años de protección del Estado nacional que permitieron la expansión de sus negocios.

fuente CLARÌN

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