LA PLATA.- El ex gobernador Daniel Scioli se presentó ayer en los tribunales de esta ciudad y durante tres horas declaró de manera “informativa” ante el fiscal Álvaro Garganta, en la causa en la que se investigan supuestos actos de corrupción: lavado de activos, defraudación e incumplimientos de los deberes de funcionario público durante los ocho años que estuvo al frente del gobierno de la provincia de Buenos Aires.

Scioli llegó solo a los tribunales de La Plata y no hizo declaraciones a la prensa. El ex candidato presidencial es investigado en la causa que la diputada Elisa Carrió presentó el 31 de mayo del año pasado ante la fiscalía N° 11 de esta ciudad. Como la denuncia abarcaba distintos temas, con posibles defraudaciones en la obra pública, IOMA, Lotería, Ministerio de Salud, cooperativas, ABSA y en la contratación de aviones para vuelos en campaña, el fiscal Garganta decidió abrir varios expedientes.

El fiscal pidió precisiones sobre los vínculos que Scioli mantenía con el empresario Juan Carlos Mancinelli, ex DT del equipo de fútbol de salón La Ñata Sporting Club y a quien se señalaba como posible testaferro del ex gobernador bonaerense.

“A esta persona la conocí cuando me fui a vivir ahí [a Tigre] en el año 2007 y me comentó que era un empresario que venía trabajando desde 2002 en Nordelta, con el sector privado. Y eso es todo. A partir de ahí tomé conocimiento por los medios de que se lo presentaba como el Lázaro Báez mío y que había vaciado ABSA”, explicó Scioli en su declaración.

El ex mandatario provincial argumentó, además, que no tuvo responsabilidades en la contratación de cooperativas para el programa de subsidios Soluciones Ya. Indicó que “las intervenciones de las cooperativas no eran obras públicas, sino pequeñas intervenciones de mejoramiento en diferentes municipios”.

Por último, respecto del alquiler de aviones, Scioli se defendió al indicar que los transportes que alquilaba se dieron por los accidentes que sufrieron dos transportes aéreos en la época en que fue vicepresidente de la Nación. “Se hacían los viajes contratados con esas empresas, porque la otra opción era comprar un avión nuevo, que valía US$ 12 millones, y por estar en el final de mi mandato se optó por el sistema de alquiler”, concluyó el ex gobernador.

fuente LA NACIÒN

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