Un nuevo capítulo se abre en la causa de la Ruta del DineroK: 27 nuevas indagatorias comenzaron ayer que en los próximos días conducirán a los cuatro hijos de Lázaro Báez a estar otra vez frente al juez Sebastián Casanello. Ayer, el financista Fabián Rossi fue el primero en declarar y reconoció la apertura de cuentas en Suiza, una documentación que se sumó a la causa hace 20 días y que corroboró 139 operaciones por 20 millones de dólares vinculadas “a la familia Báez”. El ex de Ileana Calabró, que presentó un escrito y se negó a contestar preguntas, apuntó contra el director de la financiera SGI, César Fernández. SGI o “La Rosadita” era utilizada para las maniobras de lavado de dinero.

En el escrito que presentó ante Casanello, el financista Rossi admitió la apertura de las cuentas en la Confederación Helvética. “La apertura de las cuentas se utilizaron como parte de una oferta para los clientes de SGI (la financiera conocida como La Rosadita)”, indicó. Los ejecutivos de los bancos suizos estuvieron en Buenos Aires y Rossi como relacionista público de la empresa, los recibió y los llevó a comer, según explicó en el escrito.

Rossi dijo que su rol en la empresa que perteneció a Federico Elaskar, era “periférico”. Para argumentar ese punto dijo que tenía “una oficina de dos por dos” y que “ni siquiera tenía computadora, llevaba mi laptop”. En cuanto a las maniobras sospechadas de lavado de activos, apuntó contra César Fernández, director de la financiera: “Respondía órdenes de él y no sé de dónde provenía de la plata, ni de quién era. Yo era autorizante, pero no era ni responsable ni director”, dijo Rossi.

El financista había aparecido en un video dentro de “La Rosadita” donde además está Martín Báez y otros integrantes del entorno del empresario K, contando unos cinco millones de dólares.

En la documentación que llegó de Suiza, Rossi además figura con la firma autorizante para abrir las cuentas donde circularon 139 operaciones por US$ 20 millones.

Ayer en los tribunales de Comodoro Py, Rossi armó un show para tratar de evitar a la prensa. Incómodo por la presencia de los medios y con pocas ganas de contestar preguntas, terminó escondido en un baño de los tribunales durante 30 minutos antes de presentarse ante el juez.

La Justicia sospecha que Báez y su entorno habrían lavado unos 60 millones de dólares entre 2010 y 2013. En la nueva imputación, según pudo reconstruir Clarín, se los señala de ser parte de una estructura societaria, jurídica y bancaria con el fin de lavar activos en la Argentina y en el exterior. La imputación tiene para todos esta premisa y variará según el rol que cumplió cada uno.

Para completar el lavado de dinero, fue necesaria la maniobra de “fraude fiscal” que ya había determinado Casanello en la causa. Entre 2009 y 2012 Austral Construcciones utilizó facturas aprócrifas para ocultar “sobreprecios” y así reducir la carga impositiva de la firma. Esto permitió el manejo de dinero no declarado que habría integrado la estructura de lavado investigada.

La ronda de declaraciones indagatorias continuará. Hoy será el turno de Leandro Báez​ ​el menor de los hijos varones del dueño del Grupo Austral. Tal como consigna la imputación está involucrado en el movimiento de dinero en Suiza como beneficiario final de una de las cuentas bancarias. Por este motivo ya fue imputado por lavado de activos y ahora podría quedar a un paso del procesamiento.

fuente CLARIN

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