En una fuerte irrupción en la campaña electoral, el presidente Mauricio Macri lanzó ayer en Corrientes su primer desafío a la ex presidenta Cristina Kirchner , posible candidata a senadora por un frente justicialista. Aseguró que “no le preocupa” que la ex mandataria se postule y la acusó de haber “hipotecado el país” con sus políticas.

“Tiene todo su derecho. No me preocupa”, dijo el Presidente en una conferencia de prensa. Y marcó ahí mismo la polarización entre su gobierno y el pasado. “Ella expresa un montón de cosas que han hecho un montón de daño”, señaló.

Esta intervención directa puso en evidencia el protagonismo que asumirá Macri en la campaña con miras a las elecciones del 22 de octubre próximo. Ocurrió como respuesta a varios intendentes del PJ que anteayer adelantaron que Cristina Kirchner será precandidata a senadora en las primarias del 13 de agosto.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes de la Casa Rosada, Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que comanda su mesa política, tienen dudas de que Cristina Kirchner se presente como candidata. “Está amagando para obtener cargos en las listas para La Cámpora”, dijo un funcionario cercano a Peña.

“Y si se presenta, no dejará competir a Florencio Randazzo en las primarias. Con algún ardid legal, intentarán impedir las PASO”, analizan cerca del Presidente.

“No se va a presentar porque sabe que pierde las elecciones”, dijo otro funcionario. Según encuestas de la mesa política de la Casa Rosada, Cambiemos tiene un “apoyo de 60%, frente a una oposición de 40%”. Macri descuenta un triunfo electoral y supone que la ex presidenta no se animaría a enfrentarlo.

Otra corriente del Gobierno supone que Cristina Kirchner se postulará porque necesita mantener la expectativa de su posible retorno al poder, además de fueros e inmunidad parlamentaria. Ello le permitiría intimidar a los jueces federales que la investigan en causas por corrupción que la preocupan.

“Los jueces se fijan si ella tendrá poder político o si está en retirada antes de tomar decisiones”, señalan algunos analistas de Balcarce 50. Como sea, Macri se prepara para la pelea política contra el kirchnerismo y plantea la estrategia de la polarización: las elecciones se presentarán como una disyuntiva entre el cambio y la vuelta al pasado.

El Presidente viajó a Corrientes para celebrar el triunfo de Cambiemos el domingo pasado por el cual Eduardo Tassano fue elegido intendente de la capital correntina y desalojó al peronismo del poder. También aprovechó para anunciar junto al gobernador Ricardo Colombi futuras obras para el distrito, entre las cuales destacó las de prevención de las inundaciones.

En una conferencia de prensa, Macri desafió a la ex presidenta: “Tiene todo su derecho. No me preocupa”, dijo, cuando le preguntaron sobre si ella se presentaría como candidata. “Me preocupo por seguir buscando soluciones para que más argentinos sientan el cambio que se está dando en el país”, agregó el primer mandatario. Con esa frase, habló del futuro.

Pero la contrapuso con la estrategia del miedo al pasado. “Ella expresa, convencida, un montón de cosas que han hecho un montón de daño a la Argentina; haber empeñado, hipotecado el país a partir de no invertir en tener energía e infraestructura, en cuidar el valor de la moneda y dejar que la inflación afecte a los trabajadores”, recordó.

“Como pasó en la ciudad de Corrientes pasará en el país, y esta idea de un cambio de valores va a ganar en octubre”, pronosticó Macri. Y pidió que luego de las elecciones todos los sectores políticos se sienten “alrededor de una mesa” para acordar “políticas de largo plazo, no para mañana a la mañana, sino para dentro de 5, 10 años”.

Al anunciar obras para prevenir inundaciones, Macri ratificó la adhesión de la Argentina al Acuerdo de París porque vinculó las lluvias con “el cambio climático”, justo días después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la salida de ese país del Acuerdo.

En tono electoral, el primer mandatario precisó que los que “ponen piedras” a su gestión son “un sector de la Justicia, del empresariado y del sindicalismo”. Pero aclaró que “por suerte son minoría”, los acusó de tener “un comportamiento mafioso” e insistió: “Con esas piedras construiremos rutas, puentes, escuelas y hospitales”.

fuente LA NACION

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