Oda a la paridad. Lo que no pudieron acordar Sergio Massa y Jorge Ceballos, el secretario general de Libres del Sur que el sábado a la medianoche dio el portazo del frente 1 País por el lugar que le ofrecieron en las listas de candidatos a diputados, lo intentaron arreglar ayer Malena Galmarini y Victoria Donda , diputada y aliada de Ceballos. El resultado de las gestiones podría conocerse el miércoles, cuando se entreguen las listas definitivas a la justicia electoral.

Bajo radar, la mujer de Massa se comunicó con Donda y otros dirigentes de Libres del Sur para prometerles el milagro del liquid paper: que Ceballos aparezca en el octavo puesto de la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires cuando los apoderados de 1 País presenten la boleta a la Justicia electoral. Se sabe: los jueces electorales admiten tachones y confusiones en cada cierre de listas.

Ayer, en Libres del Sur nadie dudaba del influjo que Malena Galmarini ejerce dentro del massismo, pero algunos desconfiaban de la maniobra: creían ver un intento para callar a Ceballos.

Como anticipó LA NACION, Ceballos dio el portazo el sábado a la medianoche tras rechazar el lugar que sus socios del Frente Renovador y el GEN le ofrecieron en las listas: primero el décimo puesto, luego el noveno. En su partido juran que, cuando se sumaron a 1 País, les habían prometido el quinto.

“No se nos respetó ni se nos integró al espacio. Las listas terminaron mostrando que hay un frente entre dos partidos y no entre tres. Tampoco tenemos candidatos a legisladores provinciales y nos marginaron en las boletas de concejales”, le dijo Ceballos ayer a LA NACION. Sin embargo, y aunque se anunció una ruptura en toda la provincia del acuerdo entre 1 País y Libres del Sur, nadie descartaba ayer que los candidatos a concejales del partido de Donda permanezcan en las listas. El acuerdo porteño, de hecho, sigue en pie.

Más tensiones

Aunque el más sonoro, el portazo de Libres del Sur no fue el único del cierre de listas de 1 País. De hecho, en el hotel porteño donde los candidatos iban a firmar las listas quedaron en evidencia varias de esas tensiones. La más llamativa fue el llanto de Verónica Couly, actual diputada nacional, cuando Raúl Pérez, operador de Massa, le indicó que su oportunidad de renovar la banca se desvanecía. Fue luego de que la bahiense había firmado el acta como precandidata.

La distribución de los primeros lugares en la lista del massismo también fue una batalla de egos y, tras el cierre de listas, un rosario de reproches.

Según confió alguien que estuvo cerca de la lapicera hasta el final, sólo tres “varones” ofrecieron sus espacios para que otros se acomodaran: José Sarghini (quedó cuarto en la lista), Gilberto Alegre (undécimo) y Mario Meoni (pasó a la lista de legisladores provinciales).

Las tensiones fueron, quizá, peores en el armado de las listas de concejales.

Por caso, todavía ayer seguía sin cerrarse la lista en Mar del Plata. Tampoco faltaron quienes mostraron su despecho en vivo. Como se lo hizo saber a Graciela Camaño, en la puerta del hotel, el bahiense Hernán González Becares, tras enterarse que se quedaba sin lugar en la lista. “Esta es una historia de traición”, bramó. La operadora massista le dedicó una sonrisa como toda respuesta.

fuente LA NACION

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