Después del acto en la cancha de Arsenal, con toques de la estética Pro, Cristina Kirchner arrancó ayer su campaña con un video “casero” de una recorrida por una fábrica, la modalidad de comunicación usada en las últimas semanas por Florencio Randazzo. Al margen del método, la ex presidenta ratificó que el eje de su estrategia será el contacto con personas de “carne y hueso” afectadas por las políticas del gobierno de Mauricio Macri.

La visita a Cuero Flex, una cooperativa de San Martín que fabrica suelas de zapatos y cinturones, se produjo mientras arreciaba la polémica por la represión de una protesta de manifestantes con las caras cubiertas y armados con palos, que anteayer bloqueó durante horas la avenida 9 de Julio. “Son organizaciones cercanas al kirchnerismo”, dijo el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y los acusó de querer generar “caos”.

Allegados de la ex presidenta rechazaron las acusaciones y tomaron distancia del reclamo. Reconocieron que hubo dirigentes que fueron funcionarios kirchneristas y que algunas de las agrupaciones “simpatizan” con Cristina y “articulan” con el cristinismo en el trabajo territorial, pero negaron que respondan a instrucciones de la ex presidenta.

“Somos una organización que nos hemos movilizado innumerable cantidad de veces y siempre lo hicimos con alegría. No cortamos la calle, no nos tapamos la cara, no estamos de acuerdo. Eso no es el kirchnerismo”, dijo a LA NACION un dirigente de peso de La Cámpora. Recordaron que durante su presidencia Cristina se manifestó en contra de los piquetes extremos.

La característica de esa protesta está lejos de lo que intentó mostrar ayer la ex presidenta. Según el video de 42 segundos distribuido por su equipo de prensa, tuvo un diálogo distendido con los trabajadores de la cooperativa, muy golpeada por los aumentos de tarifas y la caída de la actividad económica.

La acompañaban Jorge Taiana, segundo candidato a senador de Unidad Ciudadana (UC); Walter Correa, candidato a diputado y secretario general del gremio de curtidores, y Hernán Letcher, primer candidato a concejal por San Martín. Sonriente y relajada, se sacó fotos distendidas con buena parte de los 72 trabajadores de la fábrica.

Convertida en cooperativa a fines de 2011, tras el alejamiento de sus dueños, Flex es un símbolo de los efectos del “tarifazo”. Pasó de pagar $ 50.000 de electricidad y $ 18.000 de gas, en enero de 2016, a $ 500.000 de electricidad y $ 170.000 de gas, en mayo de 2017, denunciaron sus trabajadores. El presidente de la cooperativa, Jorge Reich, entró en contacto con Cristina porque es parte de la comisión directiva del sindicato de Correa. “Además de los tarifazos, sufrimos una caída muy marcada de la actividad”, detalló.

La actividad de Cristina es parte de un plan diseñado por los estrategas de la campaña. La idea es recorrer con acciones puntuales los 15 puntos de su plataforma, que incluye críticas a la pérdida de puestos de trabajo, al endeudamiento externo y a la apertura de importaciones.

Con la idea de mostrarse cerca de los problemas de distintos sectores de la sociedad, el acto en Arsenal pudo haber sido el primero y el último en un estadio, pronostican cerca de la ex presidenta.

fuente LA NACION

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