Preocupada por la caída del empleo y porque percibe que el Gobierno alienta un escenario de flexibilización laboral, la CGT comenzó a reagrupar a diferentes sectores y pretende escenificar pasado mañana su reconstrucción de fuerzas con un documento conjunto que será crítico del rumbo económico de la gestión de Mauricio Macri y que se terminó de redactar anoche.

En un encuentro secreto, se dio ayer un primer paso importante en la reunificación: el taxista Omar Viviani y el grupo de casi 40 gremios que responden a su liderazgo en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) sellaron informalmente su regreso a la CGT al participar de una reunión en la sede de UPCN con el triunvirato de mando de la central obrera. Viviani y su tropa participarán además hoy en la sede de Azopardo 802 de una marcha de antorchas en homenaje a Eva Perón y garantizaron su presencia en el plenario del viernes, en el microestadio de Ferro Carril Oeste.

“Hay que dejarse de joder con los celos y los egos, y todos los gremios debemos estar en un mismo lugar. La unidad de la CGT es fundamental”, dijo Viviani a LA NACION sobre la inminente alianza. Asistieron a UPCN junto con él los dirigentes Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Sergio Sassia (Unión Ferroviaria), Norberto Di Próspero (Personal Legislativo), Osvaldo Iadarola (Telefónicos) y Juan Palacio (Correos).

Otro sector que se sumará pasado mañana al plenario de Ferro será la Corriente Federal, que encabeza el bancario Sergio Palazzo. Este bastión estaba alejado de la CGT porque se opuso el año pasado a una conducción de tres miembros. Irá al plenario a reclamar una profundización del plan de lucha tras la marcha de protesta que la central anunció para el 22 de agosto, nueve días después de las elecciones primarias.

“No vamos a ir a Ferro a pelear, sino a plantear que la unidad del movimiento obrero es el único camino. Debemos cerrar filas porque la situación del país está pesada”, anticipó Palazzo a LA NACION sobre la postura que llevará al plenario. Palazzo apoya electoralmente a Cristina Kirchner.

“Hay que dejarse de joder con los celos y los egos, y todos los gremios debemos estar en un mismo lugar. La unidad de la CGT es fundamental”
Omar Viviani, líder de los taxistas

Todavía están en curso las negociaciones para sumar a los gremios que se enrolan en las 62 Organizaciones Peronistas, el brazo político y gremial que articulaba el macrista Gerónimo Venegas. Se trata de un espacio donde el moyanismo aún cosecha simpatías. No todos sus integrantes están dispuestos a asistir al plenario.

Las 62 pretenden regresar a la CGT y pelear por un lugar en la cúpula. Aspiran a que el triunvirato se disuelva por falta de apoyo o por una orden judicial tras la impugnación que había presentado Venegas. La disolución del triunvirato por un liderazgo único será un debate que los gremios postergarían para 2018. “No es momento de tirar a nadie por la ventana”, minimizó el asunto un influyente gremialista.

Con las puertas abiertas para reincorporar a los casi 90 gremios que no avalaron al triunvirato de mando en 2016, la CGT busca acordar con el resto de los sectores un documento común en contra del Gobierno.

El mensaje se oficializará el viernes y ya se acordaron anoche sus ejes temáticos. Alertará sobre la caída del empleo, el aumento de la pobreza y la recesión industrial. También habrá referencias a los cambios en la legislación laboral de Brasil y se advertirá sobre los riesgos de replicar esa teoría en el país. Más de un párrafo rechazará la intervención oficial en la vida interna de los sindicatos. La CGT vislumbra cierta animosidad detrás de las reiteradas referencias de Macri a las “mafias sindicales”. Además, los dirigentes sospechan que las causas judiciales que los acechan están siendo impulsadas por presiones políticas y hasta de un sector de la inteligencia.

fuente LA NACION

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