Julio De Vido acaba de ser ratificado en su cargo de diputado, pero está cada vez más cerca de enfrentar un tribunal oral. Ayer, el fiscal federal Federico Delgado pidió la elevación a juicio del caso en su contra por sobreprecios en la compra de vagones a España y a Portugal, un caso por el que De Vido fue procesado hace un año.

Pero todo indica que ese no será su primer juicio. También ayer, en paralelo, fue rechazada la solicitud de su defensa de tener un juicio por jurados en el caso de la tragedia de Once. Esa es la causa más avanzada contra el ex ministro, que tuvo doce años a su cargo la estratégica cartera de Planificación Federal.

El Tribunal Oral Federal N° 4 no sólo rechazó in limine el pedido para cambiar el tribunal por jurados, sino que, además, le denegó todos los demás recursos que había intentado su defensa.

Entre los condenados por la tragedia de Once hay dos ex secretarios de Transporte que dependían de De Vido: Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. En mayo de 2016, siguiendo instrucciones del tribunal oral que había dispuesto esas condenas, el juez Claudio Bonadio procesó también a De Vido. Afirmó que tuvo responsabilidad en esta tragedia, en la que murieron 51 personas, porque sabía del deficiente estado en el que circulaban los trenes y de los incumplimientos de las empresas que prestaban el servicio, pero no hizo nada.

En este punto, las causas se tocan. Delgado pidió que De Vido fuera a juicio por “fraude agravado” por la compra de material rodante que era, en realidad, chatarra. Fueron formaciones para el ex ferrocarril Belgrano que se adquirieron de España y Portugal entre 2004 y 2005. Por esta causa, el juez Julián Ercolini ordenó la detención de Jaime.

Cuando procesó a De Vido, Ercolini lo responsabilizó por la compra ruinosa. En sus argumentos citó al propio Jaime, que había destacado -dijo el juez- “el rol preponderante de De Vido en la conformación del plan y las expresas instrucciones superiores respecto de que se adquiriese material usado”.

En su descargo, De Vido había sostenido que su rol como ministro era “planificar la acción de gobierno en las extensísimas áreas” que tenía a su cargo, y no controlar el material que se compraba.

Ayer, cuando pidió la elevación a juicio, el fiscal Delgado reafirmó que el ex ministro había controlado cada paso de la maniobra, a pesar de que -admitió- “las firmas de De Vido son escasas”.

Esa “escasez” no es para Delgado un argumento en favor de la defensa. Es un dato que “no lo alejó” de los hechos; para el fiscal, por el contrario, “esa escasez lo acercó”.

Según Delgado, De Vido diseñó el “marco normativo” que permitió la compra a España y a Portugal, y después delegó funciones en sus subalternos. Así usó la “jerarquía administrativa de la de la burocracia” para “alejarse formalmente, pero acercarse al máximo a los acontecimientos”, dijo Delgado.

fuente LA NACION

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