RÍO GALLEGOS.- Cambiemos le dio un fuerte golpe al kirchnerismo en su propia cuna. Por 18 puntos de diferencia, con el 90% de las mesas escrutadas, se imponía a los candidatos del Frente para la Victoria, reflejando un fuerte voto castigo a la gestión de la gobernadora Alicia Kirchner, que no jugó en las elecciones, pero se llevó todo el costo político del resultado electoral.

El triunfo tiene un peso simbólico en Santa Cruz. Así lo dejó en claro el presidente Mauricio Macri cuando anoche habló en el búnker de Cambiemos y agradeció “a los santacruceños que se animaron al cambio”. Y destacó: “Vamos, Eduardo Costa y Roxana Reyes, hay mucha tarea por hacer”.

El “votá en defensa propia” del kirchnerismo, como mantra anti-Macri con el que se convocó al electorado incluso durante la veda, no funcionó en una provincia gobernada por el peronismo desde 1983 y por el kirchnerismo desde 1991. Ayer, los santacruceños creyeron más en Cambiemos que en discurso K que intentó culpar a la Nación de todos los males que azotan la provincia.

El diputado nacional radical Costa se catapultó como el gran ganador de la jornada e inició anoche el camino hacia su cuarto intento para arribar a la gobernación, que empezó en 2007 e intentará en 2019. Diputado nacional desde 2009, ahora engrosará el bloque de Cambiemos en el Senado.

No es la primera vez que gana, ya que en 2009 y en 2013 se había impuesto al aparato K. Pero esta vez logró la mayor diferencia. En 2015 fue el más votado para gobernador, pero la ley de lemas de la provincia lo dejó sin sillón.

Ayer recordó las ausencias de “algunos personajes de la política local que privilegiaron siempre sus intereses antes que los de Santa Cruz”. Ni Cristina Kirchner ni su hijo, Máximo, vinieron a votar. “Le tienen miedo al pueblo y no saben cómo mirarnos a los ojos después de años de frustraciones y abandono”, lanzó Costa anoche.

“Basta a la corrupción, al saqueo del Estado. Van a tener que mostrar los papeles, dónde está la plata de los santacruceños, y van a tener que empezar a dar soluciones”, exigió a la gobernadora, sin nombrarla. Más de cien días sin clases, la Justicia paralizada desde marzo, los salarios estatales congelados y atrasados y las paritarias prefiguraron la derrota kirchnerista. Alicia vivió el peor momento al sufragar; debió escuchar en la puerta de la escuela provincial 11 los reclamos y protestas de los ciudadanos.

fuente LA NACION

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