Con nuevas evidencias que respaldan la denuncia que presentó antes de morir el fiscal Alberto Nisman, el fiscal Gerardo Pollicita pidió indagar a la ex presidenta Cristina Kirchner y a su canciller Héctor Timerman , entre otros, por encubrir a los acusados iraníes de volar la AMIA, a cambio de restablecer relaciones comerciales.

 

Ahora el juez federal Claudio Bonadio decidirá la convocatoria a la ex presidenta, a Timerman, a la ex procuradora del Tesoro Angelina Abbona, al ex número 2 de la SIDE Juan Martín Mena, a los piqueteros Luis D’Elía y Fernando Esteche y al contacto local de Irán en Buenos Aires Jorge Khalil, entre otros.

El pedido del fiscal se produce cuando en la justicia federal se impone un nuevo criterio que limita las eximiciones de prisión en las investigaciones de ex funcionarios.

El fiscal Pollicita no pidió que los acusados sean detenidos, pero el juez Bonadio puede tener otro criterio a la hora de disponer sus citaciones. No con relación a Cristina Kirchner, de quien ya dijo que no tiene elementos para encarcelarla, pero sí sobre los otros acusados.

Bonadio debe también decidir si la acusación es de encubrimiento u otra más grave, como la de traición a la patria.

Pollicita fundamentó sus pedidos de indagatoria en un dictamen de 330 páginas donde robustece las hipótesis que había trazado Nisman cuando denunció a Cristina Kirchner el 14 de enero de 2015.

Lo apuntaló con los cruces de llamadas entre los sospechosos, su geolocalización, la lista de entradas y salidas de la quinta de Olivos, de la Casa de Gobierno o del Congreso y documentos reveladores.

Pollicita -siguiendo la línea de Nisman- argumentó que el “plan criminal” para encubrir a Irán se instrumentó con la firma del memorándum en 2013. Y que para realizar ese plan Timerman recibió expresas instrucciones de Cristina Kirchner. Por eso analiza el cambio que hubo en la política exterior argentina con respecto a Irán. Con Néstor Kirchner hubo una posición dura de no negociar, denunciar la falta de colaboración de Irán y respaldar los pedidos de captura. Pero con Cristina Kirchner, en cambio, tras la muerte de su esposo, se dio una flexibilización. Las declaraciones de los ex cancilleres Rafael Bielsa y Jorge Taiana son clave en ese sentido. Y la actitud de la Argentina en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, año tras año. Por ejemplo, en 2011, con la comunidad judía argentina como invitada, Cristina Kirchner reconoció al Estado palestino y ofreció iniciar conversaciones con Irán por la causa AMIA. Los dirigentes de la AMIA se sintieron engañados. Lo declararon en la causa: Daniel Galante, de la DAIA, se dijo decepcionado, y Ángel Barman, de la DAIA, increpó a Timerman en la ONU por engañarlo, según declaró. El otro síntoma del cambio fue que el embajador argentino siempre se levantaba cuando hablaba el presidente de Irán, pero a partir de 2011 el embajador Jorge Argüello declaró que Cristina Kirchner le ordenó que no abandonara su silla. Soplaban otros vientos.

Para Pollicita, el cambio de postura comenzó en enero de 2011 con la reunión -que para el fiscal está probada- entre Timerman y su par iraní Ali Akbar Salehi en Aleppo. Pollicita respalda esta reunión en los comentarios que recibió de autoridades sirias el ex embajador Roberto Ahuad y otras circunstancias concordantes. Una vez establecido el canal y abiertas las negociaciones siempre secretas, Timerman se volvió a reunir con el canciller iraní en Zurich en 2013. Lo prueba un ticket del Hotel Marriot rendido como viáticos por un funcionario donde señala: “Consumo bar hotel canciller iraní”.

Para probar que el memorándum pretendía levantar los pedidos de captura e inventar una versión alternativa a la que culpaba a Irán, el fiscal dijo que tras el pacto Timerman y Ali Akbar Salehi enviaron una carta a Interpol en la que decían que las circulares rojas eran objeto de negociación política. Eso debilitó las capturas, dijo el fiscal, a tal punto que Interpol anotó junto a los pedidos de captura una leyenda que informaba sobre las negociaciones. Pollicita dijo que hay riesgo de que caigan esos pedidos de captura.

La otra evidencia contra los acusados son las llamadas y visitas a la Casa Rosada y el rol de cada uno de los sospechosos. Dijo Pollicita que D’ Elía y Khalil actuaban como una suerte de canal paralelo. Estableció que D’Elía llamó efectivamente desde la Casa de Gobierno para pasar un mensaje de Cristina Kirchner al gobierno de Irán, como lo acreditan la escucha telefónica y la celda activada de su teléfono celular. De la familiaridad del contacto del piquetero con la entonces presidenta dan cuenta las 600 llamadas detectadas con el teléfono del despacho presidencial entre 2011 y 2015. Larroque era quien debía velar por que el plan se cumpliera, con la ayuda del ex agente Alan Bogado y Esteche.

Dos ex presidentes

Dos ex presidentes argentinos están siendo juzgados por el mismo delito: encubrimiento en el atentado contra la AMIA. Carlos Menem está en juicio oral por no investigar una pista que apunta a Siria como autor del ataque. Cristina Kirchner fue la principal promotora de esta acusación. Pero ahora ella será indagada por buscar la impunidad de los acusados iraníes del atentado y pretender que caigan sus pedidos de captura a cambio de hacer negocios. Habla mal de la institucionalidad del país que no haya condenas por los 85 muertos de la AMIA y que dos ex presidentes hayan querido interferir en esas investigaciones. O acaso es al revés: la contratara del fracaso del Estado es la posibilidad de que hoy ambos estén en el banquillo.

Los supuestos cómplices

Llamados a indagatoria

Héctor Timerman, ex canciller

Mantuvo reuniones secretas con su par iraní a los fines de reanudar las relaciones con la Argentina

Luis D’Elía, ex funcionario

Ejerció el rol de interlocutor de las autoridades gubernamentales argentinas de mensajes clandestinos

Fernando Esteche, dirigente político

El ex líder de Quebracho tenía vínculos con D’Elía y Andrés Larroque, y un fluido contacto con Khalil

Jorge Alejandro Khalil, interlocutor iraní

Ejerció un rol central en la construcción de la estrategia y como nexo entre las autoridades iraníes

Andrés Larroque, diputado nacional

Operó como nexo y transmitió directivas entre los autores del plan delictivo y varios de sus ejecutores

Juan Martín Mena, ex funcionario de la AFI

Participó de misiones diplomáticas que excedían sus funciones

Angelina Abbona, ex funcionaria

Luciano Tanto, ex consejero

Holger Martisen, ex funcionario

Susana Ruiz Cerutti, ex funcionaria

Eduardo Zuain, ex funcionario

Ramón Bogado, dirigente político

Héctor Luis Yrimia, ex juez

Las pruebas

La carta de Irán y Timerman a Interpol

El fiscal Pollicita recupera la denuncia de Nisman e incorpora una comunicación de Timerman a Interpol, en la que informaba que la Argentina e Irán habían acordado dar una solución bilateral al conflicto por la AMIA. La carta habilitaba la vía para dar de baja las circulares rojas

Escuchas de la “diplomacia paralela”

Pollicita apuntó en su dictamen a una serie de audios que volvieron a poner en evidencia a los interlocutores que fueron necesarios en las negociaciones entre Irán y Argentina para no utilizar el canal de los funcionarios oficiales. Actuaron, así, Luis D’Elía, Fernando Esteche y Jorge Khalil. Lo novedoso es que se incorporan las geolocalizaciones de las llamadas desde la Casa de Gobierno. En las escuchas habría participado la ex presidenta

Declaración de funcionarios

Varios ex funcionarios de política exterior tuvieron que prestar declaraciones. Entre ellos, el ex canciller y actual compañero de fórmula de Cristina Kirchner, Jorge Taiana. El candidato de Unidad Ciudadana declaró sobre la relación que mantuvo Néstor Kirchner con Irán, que se caracterizó por su negativa a abrir negociaciones y por condenar su actuación en la AMIA. También se sumaron declaraciones de Rafael Bielsa y Roberto Horacio Ahuad, quien habría declarado que el ex canciller Timerman se reunió con su par iraní y mantuvo ocultos los motivos de los encuentros

Reuniones secretas

El fiscal prueba la existencia de encuentros no difundidos, entre enero de 2011 y septiembre de 2012, previos al memorándum firmado por ambos países. Esas reuniones no fueron registradas, a diferencia de la gestión de Néstor Kirchner, en la que todo vínculo con Irán era notificado al juez y al fiscal

fuente LA NACION

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