Inversora Callao no tiene letrero, tampoco cartel. Pero es la financiera que le pagó casi la mitad de la casa al camarista Eduardo Freiler hace tres años y que hasta se hace cargo de los intereses de su hipoteca. Además, es la que se encargó de crear legalmente la asociación que agrupa a todos los jueces federales del país y dice tener entre sus clientes al juez Ariel Lijo .

El nombre Inversora Callao, sin embargo, ni siquiera aparece en el timbre del 3º A en Callao 468, donde funciona su oficina. Una puerta vidriada da cuenta de la escribanía Gerarduzzi y del estudio jurídico Fernández & Asociados, la estructura que le da sustento para sus trámites con los nombres más sensibles del fuero federal.

Las relaciones de Inversora Callao con la Justicia van más allá de Freiler. La financiera asesora a la Asociación de Jueces Federales (Ajufe), flamante entidad que agrupa a los magistrados más poderosos del país. Se ocupó de la constitución formal de la asociación, de las correspondientes presentaciones legales de las personas políticamente expuestas que la integran y también estuvo a cargo del dictamen profesional, según documentos a los que accedió LA NACION.

“Recientemente hicimos de Ajufe una asociación civil y también la inscribimos legalmente. Es decir, pasamos a escriturar los estatutos”, aseguró a LA NACION el abogado Horacio Daniel Fernández, dueño de Inversora Callao. La financiera también se encargó de otras tareas, como la búsqueda de una oficina para instalarse operativamente, pudo averiguar este medio. De hecho, la dirección legal de Ajufe -según consta en documentos oficiales- está exactamente en el mismo edificio que Inversora Callao, pero en el 4º, un piso por escalera.

Ajufe es la asociación civil creada en mayo de este año por los jueces federales, los magistrados más poderosos del país que investigan a los funcionarios públicos comprometidos por hechos de corrupción. La agrupación de jueces tuvo en su primer encuentro una amplia convocatoria, con especial apoyo entre los magistrados de Comodoro Py.

LA NACION se puso en contacto con los responsables de Ajufe, que prefirieron no hacer declaraciones.

Inversora Callao quedó en la mira de la Justicia y del Consejo de la Magistratura por haber desembolsado $ 1,2 millones en una hipoteca que utilizó el juez Freiler para comprar su casona blanca frente a la quinta de Olivos. A tres años de la operación, el camarista -suspendido en pleno juicio político- todavía no le pagó ni un peso después de firmar un beneficioso acuerdo de extensión de pagos con la financiera.

Fernández, dueño de Inversora Callao, tiene llegada a varios jueces federales, pero su relación con Freiler parece la más extendida. De hecho, la escribanía realizó la última donación que Samuel Freiler, su padre, le hizo al camarista federal a fines de 2016 por un millón de pesos después de haber cobrado haberes impagos de la Anses.

La donación familiar fue suscripta seis días después de que se venció la primera cuota de pago que el magistrado debía abonar después del convenio de refinanciación de la hipoteca, que continúa impaga.

-¿Cómo definiría su relación con Freiler? -preguntó LA NACION en una entrevista realizada por WhatsApp, ya que Fernández estaba de viaje.

-¡Es un cliente más! -escribió el dueño de Inversora Callao.

-¿A todos les refinancia sus deudas por tres años?

-No sé específicamente por qué Freiler no nos pagó, pero entiendo que tiene que ver con que remodeló su casa y se desfinanció. En algún momento pagará con los intereses y punitorios que fija el [préstamo] mutuo.

-¿Conoce a algún otro juez o personaje vinculado a la Justicia?

-Sí, tanto Freiler como Ariel Lijo y su hermano Alfredo son clientes.

Las relaciones de Inversora Callao con Freiler se remontan por lo menos hasta 2012. La financiera también asesoró al camarista en junio de ese año para la inscripción de la sociedad Minning Pride, una firma de la que también participó Carla María Lago, la ex mujer de Alfredo Lijo, el hermano del juez federal. “El trabajo consistió en ese caso únicamente en hacer la sociedad e inscribirla. Nada más. Desconozco para qué se iba a utilizar”, afirmó Fernández. Pero la inscripción legal ante la Inspección General de Justicia fue rubricada por otra escribanía, según documentos oficiales.

Freiler fue uno de los socios de Minning Pride SA, inscripta como financiera, con domicilio en Olga Cossettini 1553, Puerto Madero. La sociedad -sostienen cerca del camarista- nunca fue puesta en funcionamiento, pero le costó varios dolores de cabeza en la investigación que lleva adelante el Consejo de la Magistratura. La situación de Freiler es delicada. El jurado de enjuiciamiento rechazó sus nulidades para suspender el proceso después de la polémica sesión que determinó el inicio del juicio político y su inmediata suspensión. El jury, un órgano independiente, entendió que no era su facultad evaluar las decisiones del Consejo.

La última noticia sobre el juicio político le dejó a Freiler otro sabor amargo en la boca. El jurado de enjuiciamiento tampoco aceptó a los únicos dos testigos que había propuesto el camarista, los consejeros kirchneristas Ruperto Godoy y Mario Pais.

Nexos con Comodoro Py

Eduardo Freiler

Camarista federal

Una firma de confianza

La escritura para la compra de su casa, la hipoteca y la donación de su padre. Todos esos trámites -y otros más- encomendó el camarista a Inversora Callao, una financiera de buen vínculo con jueces federales. Freiler mantiene una buena relación con Horacio Fernández, el dueño de la firma

Ariel Lijo

Juez federal

Ajufe, también cliente

Líder de la Asociación de Jueces Federales (Ajufe), es el juez más convocante de Comodoro Py. La asociación que lidera contrató a Inversora Callao para distintos trámites. También inscribió Minning Pride, una firma de la que participa su ex cuñada junto a Freiler

fuente LA NACION

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