Cristóbal López entregó su imperio. Tras su salida ya anunciada de Casino Club, el empresario patagónico vendió el 100% del conglomerado que desarrolló durante el kirchnerismo junto con su socio, Fabián de Sousa. Todo, con el único objetivo de tratar de evitar la cárcel por los más de $ 10.000 millones en impuestos que le adeuda al fisco.

La salida de López y De Sousa del Grupo Indalo comenzó a gestarse semanas atrás, pero se confirmó ayer, cuando un ignoto grupo inversor, OP Investments, emitió un comunicado de prensa. Informó que adquirió “el 100% del paquete accionario” del holding, “que comprende más de 170 sociedades de distintos rubros”.

Los compradores, que continúan en las sombras, precisaron que ya le informaron sobre el traspaso al juez federal Julián Ercolini, a cargo de la investigación penal contra López, De Sousa y las autoridades de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que permitieron que el Grupo Indalo acumulara ese rojo fiscal. También indicaron que “en los próximos días” se presentarán ante la justicia en lo comercial, donde tramita el concurso de acreedores.

A través de ese comunicado, OP Investments informó además que sus representantes locales serán los abogados Santiago Dellatorre y Damián Burgio, y evitó citar por su nombre o precisar cuáles serán las funciones del gestor de la operación, el financista Ignacio Rosner, como anticipó ayer LA NACION.

De los Macri a Clarín

Egresado del colegio Newman un año antes que Mauricio Macri, Rosner también antecedió por un ciclo lectivo al Presidente en las aulas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Argentina (UCA). Y luego trabajó, entre 1985 y 1995, en Iecsa, cuando la constructora integraba Sideco Americana, el emporio de Franco Macri, que luego pasó a las manos de su sobrino, Ángelo Calcaterra.

Los siguientes pasos laborales de Nacho Rosner, como se lo conoce, fueron dentro del Grupo Clarín, hasta ocupar un sillón en su directorio, junto a Héctor Magnetto. Se marchó, también como director, a El Tejar, uno de los más grandes emprendimientos agropecuarios de la Argentina y el Cono Sur, para luego asumir la dirección ejecutiva del fondo Latin American Assets Management.

Los inversores detrás de OP Investments, según reconstruyó LA NACION, provienen de ese abanico de relaciones de Rosner. Descartado el empresario Marcelo Mindlin -quien ayer emitió un comunicado para despegarse de la operación-, algunos capitalistas provendrían de El Tejar.

Desde la Casa Rosada buscaron ayer tomar distancia del traspaso de Indalo. “Estamos a kilómetros y kilómetros de esa operación”, indicó una alta fuente a LA NACION. “Se trata de un negocio particular, no tuvimos contacto con Rosner y será algo que deberá definir la Justicia”, abundó.

En esa línea, los nuevos controlantes del Grupo Indalo deberán obtener el visto bueno de la justicia en lo comercial. Para eso, a su vez, deberán contar con el apoyo del principal acreedor, la AFIP. Su titular, Alberto Abad, mantiene su decisión de intentar todo lo posible para cobrar esa deuda fiscal y, en lo posible, llevar a prisión a López y De Sousa, según indicaron junto a Abad a LA NACION.

El futuro judicial de los vendedores del Grupo Indalo dependerá, a su vez, de la Cámara de Casación, el máximo tribunal penal del país. Debe definir si remite el expediente al fuero en lo penal económico, donde López y De Sousa contarían con opciones legales para evitar la cárcel, o mantenerlo en el fuero federal, para desesperación de los patagónicos.

fuente LA NACION

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