Leonardo Fariña volvió a sorprender. El financista, procesado por lavar decenas de millones de dólares de la corrupción, dijo ante la Justicia que estando en prisión recibió un mensaje del entonces ex jefe de la inteligencia kirchnerista Oscar Parrilli para que firmara una declaración desligando a Lázaro Báez de la compra de un campo en Mendoza.

Fariña está siendo juzgado por evasión fiscal, porque para la Justicia no pagó ni IVA ni ganancias por la compra de esas hectáreas en Mendoza por 5 millones de dólares, y que luego vendió en 1,8 millones a Roberto Erusalimsky, un médico multimillonario que administra clínicas.

La AFIP le reclama a Fariña una deuda fiscal de $ 10 millones en impuestos por esa operación, por la que está procesado por lavado de dinero. Sin rodete, pelado, el ex marido de Karina Jelinek dio ayer otra versión ante la Justicia sobre el origen del dinero para comprar ese campo. Sostuvo que estando en prisión recibió una visita de un mensajero que venía de parte de Parrilli que le dijo que si firmaba un escrito que iba a acompañar su indagatoria ante el juez Sebastián Casanello iba a quedar en libertad.

Fariña confesó que firmó obligado por las circunstancias de estar preso. Allí decía que la plata del campo no era de Báez y lo desligaba de esa operación. Pero ayer dijo lo contrario, señaló que el dinero era del empresario santacruceño, que está preso por lavado de dinero.

Fariña está en libertad, pero vigilado por su seguridad porque es imputado protegido, pues declaró acusando al kirchnerismo de ilícitos vinculados con la obra pública y motivó que Cristina Kirchner terminara imputada en la causa del dinero de La Rosadita junto con Báez y sus hijos. Ahora Casanello decide elevar la causa a juicio, eventualmente sin Cristina Kirchner .

Fariña dijo ayer ante los jueces Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Jorge Pisarenco y Susana Pellet Lastra, del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1, que manejaba dinero a manos llenas. Contó que en una ocasión estaba con un amigo que vio que tenía 100.000 dólares en un fajo grande con un cartel que decía Punta del Este. El amigo le reprochó que fuera a gastar esa inmensa fortuna en unas vacaciones en el balneario uruguayo, a lo que Fariña le respondió que sólo la casa que quería alquilar Karina Jelinek le costaba 70.000 dólares. Así era su vida, según su declaración en la que mencionó que como asesor financiero llegó a manejar 100 millones de dólares.

Fariña, que está imputado, no está obligado a decir la verdad y su relato es parte de su estrategia de defensa. Tras su indagatoria continuaron declarando los testigos en este breve juicio, en el que Fariña se expone a ser condenado por evasión. Casi una nimiedad al lado de los cargos por lavado de dinero que enfrenta en el juzgado de Casanello, que también había procesado a Erusalimsky por la operación, pero la Cámara Federal lo sobreseyó.

fuente LA NACION

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