El fin del año político y legislativo parecía ahí, al alcance de la mano y con un balance más que positivo para el oficialismo. Pero el Gobierno encuentra, por estas horas, serias dificultades para confeccionar el temario con el que el presidente Mauricio Macri llamará a sesiones extraordinarias en ambas cámaras.

“No podemos incluir un temario con proyectos que después no se aprueben”, se sinceran en los despachos oficiales. Las dificultades para aprobar la reforma laboral (por el rechazo de un sector de la CGT que paralizó las gestiones con el peronismo) y la repercusión negativa que está teniendo en la opinión pública la difusión de los detalles de la reforma previsional (ya aprobada por el Senado la semana pasada) constituyen dos escollos que en la Casa Rosada aún no terminan de dejar atrás.

En Balcarce 50 y en el Congreso se sucedieron ayer las reuniones entre oficialistas y opositores con el objetivo de lograr consensos. “La negociación está encaminada en lo político, pero sujeta a reformas en lo técnico”, afirmó una alta fuente del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados. Con la reforma laboral, aun teniendo éxito en Diputados, habría que superar el escollo mayor: la negativa del jefe del bloque del FPV, Miguel Pichetto, a aprobar el proyecto si no cuenta con el apoyo de “toda la CGT, no sólo un pedacito”, como lo expresó a LA NACION un funcionario de ese bloque.

“Esa reforma está más frenada, la CGT tiene mucha interna, hay problemas con (Hugo) Moyano, y Pichetto no afloja, quiere consensos”, se sinceró un diputado macrista.

Con la reforma previsional, que ya fue aprobada por la Cámara alta, hay más optimismo: desde el oficialismo confían en convertirla en ley el miércoles 20 del actual, aunque desde otros bloques no son tan optimistas. Hoy, de todos modos, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, se reunirán con quince diputados de Cambiemos (Pro, UCR y la Coalición Cívica) para explicarles los alcances de las reformas. No ayudó, dicen dentro del bloque, que el diputado Pablo Tonelli (Pro-Buenos Aires) hablara de una “pérdida de plata, pero no de poder adquisitivo”, con el nuevo cálculo de las jubilaciones que establece el proyecto previsional.

Elisa Carrió, por caso, ya avisó que estará mañana en la asunción de su sexto período como diputada nacional, y probablemente en la sesión prevista para el próximo miércoles 10. “No sabemos si va a ir a otra sesión este año, primero para cuidar su salud y segundo porque no se sabe si se va a convocar a extraordinarias”, afirmaron cerca de la líder de la CC-ARI.

Desde el Gobierno aseguran que habrá llamado “sí o sí” en las próximas horas, sobre todo teniendo en cuenta que debe aprobarse el presupuesto 2018, para el cual habría consenso en ambas cámaras, al igual que el pacto fiscal y tributario firmado por el Gobierno y los gobernadores -con la excepción de San Luis- hace tres semanas.

El problema, cuentan cerca del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, es la relativa “independencia” que parecen haber ganado los legisladores nacionales. “Ahora no alcanza con hablar con los gobernadores, ahora cada senador pide hablar en privado”, ironizaron cerca del titular de la cartera política.

Y confiaron en que la “ayuda” hacia mandatarios en problemas -la santacruceña Alicia Kirchner es una de ellas- se traducirá en apoyo legislativo. “Vamos a ver cómo vota”, advirtieron en un despacho importante de la Casa Rosada en relación a los diputados de Santa Cruz.

La inclusión de otros proyectos como la prohibición de ser candidatos para los condenados en delitos de corrupción es también materia de análisis. El momento y la lista de temas que serán incluidos aún seguían siendo un misterio.

fuente LA NACION

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