El diputado Pablo Kosiner debutará en su papel de jefe del interbloque Argentina Federal en plena discusión en el Congreso sobre las reformas tributaria y previsional, ambas prioritarias para el Gobierno. Conduce un grupo variopinto de 35 legisladores peronistas cuyo desafío más inmediato será demostrar que se puede hacer “una oposición responsable”, como pretende Kosiner, sin caer en el “acuerdismo” que les achacan los adláteres de Cristina Kirchner.

Kosiner sabe que transitan por una cornisa bien delgada. La reforma previsional es una prueba de fuego: respaldada por los gobernadores del PJ en el consenso fiscal que rubricaron con el presidente Mauricio Macri. Esta reforma desata tantas críticas que algunas voces del flamante interbloque que responde a los gobernadores peronistas proponen introducir cambios. Esto significaría un retroceso en la estrategia del oficialismo, que quiere aprobarla antes de fin de año.

El diputado busca sincerar la discusión. “Esta reforma no tendría la más mínima posibilidad de avanzar si no estuviera enmarcada en el consenso fiscal entre los gobernadores y el Poder Ejecutivo. Esto es lo que genera determinadas condiciones para discutirlo; hay un compromiso institucional firmado para avanzar en este y otros proyectos. Hay que decirlo con todas las letras: esta no es una reforma que aclamen vastos sectores de la sociedad, al contrario”, admite este diputado salteño en diálogo con LA NACION.

-¿Van a proponer modificaciones a la reforma previsional?

-Lo estamos discutiendo internamente. Una de las características de nuestro bloque es que trabajamos en consonancia con los gobernadores, que tienen responsabilidad de gobierno, por esa razón por eso discutimos la agenda desde otra posición. Hay legisladores que tienen propuestas para modificar el proyecto de reforma previsional en sus aspectos constitucionales; algunos quieren cambiar la fórmula de cálculo [de los haberes jubilatorios] y otra posición más extrema sostiene que no debería aprobarse el proyecto. Nuestro desafío es administrar esta diversidad.

-¿Pero cree que es necesario introducir cambios a la iniciativa?

-Nosotros veníamos planteando desde el Senado las dificultades de este proyecto, dificultades que tienen que ver con aspectos que serían inconstitucionales. De hecho, ahora lo plantea [Elisa] Carrió, y yo veo que en el oficialismo no hay muchas voces que estén defendiendo [la reforma] con convicción. Es más: son cada vez más quienes sugieren que este proyecto debería ser modificado. Cuando el oficialismo defina su posición, entonces nosotros veremos cómo vamos a actuar. El oficialismo quiere trasladarle a la oposición la responsabilidad de aprobar la ley, pero primero deben resolver sus propios problemas internos.

-En el temario están, también, el presupuesto 2018, la reforma tributaria, el consenso fiscal y la ley de responsabilidad fiscal. ¿Prevén introducir cambios en alguna de ellas?

-Es la agenda que se acordó con el Gobierno y que los gobernadores consideran positiva, más allá de algunas diferencias que podamos tener y sugerencias de modificaciones que desde nuestro interbloque vamos a hacer.

-¿Por ejemplo, cuáles?

-Nuestros equipos técnicos están trabajando en propuestas de modificación de la reforma tributaria, fundamentalmente vinculadas a los intereses de las economías regionales. Nosotros vamos a aportar todas nuestras ideas para llegar a un punto de acuerdo porque creemos que la Argentina necesita un sistema tributario mucho más equitativo. Lo que vemos con preocupación es que el Gobierno sigue diseñando políticas lineales, es decir, trata como iguales a todas las zonas del país, cuando no lo son.

-¿Y en materia presupuestaria?

-También vamos a realizar nuestros planteos. Queremos que se constituya la comisión bicameral de control de la deuda externa; nos preocupa que el presupuesto prevea un nuevo nivel de endeudamiento sin control del Congreso. También queremos discutir la inversión real directa; vemos con preocupación la caída de este rubro en el presupuesto: el Gobierno se justifica en que muchas obras públicas se realizarán por el programa de participación público-privada, pero lo cierto es que la expectativa del oficialismo de una suba en el nivel de inversiones se diluye con la realidad. Las inversiones no llegan porque la macroeconomía todavía presenta dificultades. Nos preocupa que, de no llegar las inversiones, se produzca una caída en las obras públicas en las provincias.

-¿Este interbloque Argentina Federal es el primer paso hacia la reunificación del peronismo?

-Es un interbloque con fuerte raigambre en los gobernadores; el peronismo se merecía un espacio común con un profundo contenido federal que comience a pensar en un país inclusivo, que supere definitivamente una grieta irreductible. El objetivo de unidad nacional que en su momento el presidente Macri planteó no se está concretando. Y el peronismo debe ser pensado como un proyecto que seduzca a la mayoría de los argentinos.

-¿Qué opina del procesamiento y pedido de desafuero de Cristina Kirchner ordenados por el juez Bonadio?

-Me preocupa que la credibilidad de la Justicia ingrese dentro del concepto de la grieta y pierda su credibilidad. Ahí perdemos todos los argentinos. La Justicia, en estas causas que tienen profundas implicancias políticas, debe ser muy rigurosa y responsable en sus fundamentos. Las medidas preventivas deben ser excepcionalidades, no la regla.

fuente LA NACION

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