Nada de OCA, la empresa postal privada más grande del país, parece sencillo. Tras meses de conflicto, la compañía presidida por Patricio Farcuh logró a fines de noviembre que un juzgado de Lomas de Zamora le habilite el concurso de acreedores. Pero los problemas de sus accionistas no terminan ahí.

Al mismo tiempo en que OCA pujaba por su concurso, sus accionistas decidieron registrar en la Capital Federal una nueva sociedad: OCA Postal. La Inspección General de Justicia (IGJ), el organismo que controla que las empresas cumplan con las normas administrativas, acaba de intimarlos esta semana porque el domicilio que declararon no existe.

Según los documentos de la IGJ, la sociedad conformada por Patricio y Martín Farcuh fue declarada con domicilio en la calle Defensa 1036, en Capital Federal. Pero la altura señalada no figura. De hecho, la numeración de la calle pasa de 1026 a 1052, donde hay además una playa de estacionamiento descubierta para autos.

“El domicilio de sede social es inexistente y se los intimó para que en 48 horas lo aclaren”, confió a LA NACION una fuente de la IGJ, que pidió no ser identificada. “Tampoco la sociedad debería estar funcionando porque no tiene libros rubricados, nunca lo hicieron ante la IGJ”, advirtió. El organismo detectó el problema a raíz de una alerta enviada por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que de hecho le reclama a la empresa una deuda por retenciones realizadas y no transferidas por cerca de $ 4000 millones. Consultados al respecto por LA NACION, en OCA no hicieron declaraciones.

Aseguran fuentes que conocen de cerca el funcionamiento de OCA que la intención original de Farcuh con esta nueva sociedad era poder escindir sus operaciones en caso de que no le saliera el concurso de acreedores -que se demoró por un conflicto de jurisdicción entre la justicia de Capital Federal y la de la provincia de Buenos Aires- y terminara declarándose en quiebra, situación que se barajó hasta fines del mes pasado, cuando finalmente obtuvo el visto bueno del Juzgado Nº 10 en lo Civil y Comercial de Lomas de Zamora para abrir el concurso.

“La jugada antes de saber de la jurisdicción del concurso era escindir la empresa en dos: OCA Postal y OCA Logística. Ese arreglo se iba a hacer en concurso, o mejor aún en quiebra. OCA Logística ya existe y tiene licencia postal, y la otra OCA Postal Farcuh la creó en Capital Federal, incluso por sugerencia de gente del Gobierno. Ambas están separadas de la OCA madre, que en ese escenario se quedaría con todas las deudas, mientras que las otras dos sociedades asumirían los negocios. Era un vaciamiento”, relató una fuente que participa de cerca del negocio postal y de las conversaciones por OCA.

Más oxígeno

A partir del concurso, no obstante, la situación de la empresa postal mejoró notablemente. No sólo pudo liberar los embargos millonarios que le había trabado el organismo recaudador -que le había llegado a congelar incluso cuentas por cobrar-, sino que además ahora estaría en posición de negociar un plan de pagos por sus deudas impositivas.

Si bien el titular de la AFIP, Alberto Abad, siempre se mostró en contra de cualquier arreglo con la empresa -lo que le valió roces con la Jefatura de Gabinete-, ahora no tendría demasiado margen.

El Enacom, ente que regula la actividad postal, le dio tiempo a Farcuh hasta comienzos de enero para arreglar su situación con la AFIP. Sólo entonces decidirá si le renueva o no la licencia postal a OCA. Originalmente, a la empresa se le vencía la licencia el 7 de este mes. En este frente, la apertura del concurso también sirvió para darle oxígeno.

fuente LA NACION

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