Mauricio Macri evaluó promulgar un Decreto de Necesidad y Urgencia para avanzar con la reforma previsional que el oficialismo no pudo votar en Diputados. El texto ya estaba listo. Incluía, además de la nueva fórmula para calcular las jubilaciones y el 82% móvil para los beneficiarios que cobren el haber mínimo, una compensación a pagarse en marzo por el desfasaje que perderían los jubilados por la nueva ley. Sobre el final de la noche, sin embargo, las espadas políticas y legislativas del Gobierno confirmaron a Clarín que el oficialismo volverá a intentar votar la propuesta el lunes en Diputados.

Para avanzar. el Gobierno citó para hoy a gobernadores y diputados opositores en la Casa Rosada (ver aparte). En el oficialismo quieren que antes de la sesión del lunes los mandatarios den un apoyo directo a la ley.

El decreto que por ahora no fue y que firmaron casi todos los ministros quedó en suspenso. Solo falta la rúbrica del Presidente. El Jefe de Estado incluso pensaba grabar un video con un mensaje -una virtual cadena aunque no institucional- en el que explicaría su decisión a la ciudadanía, pero dio marcha atrás. Parte de esa decisión tiene nombre y apellido: Elisa Carrió.

A la jefa de la Coalición Cívica le bastaron 166 caracteres caída la noche, a las 20.03, para que el Ejecutivo diera una nueva marcha atrás. “Carrió y la CC juraron respetar la Constitución Nacional y no la van a violar bajo ningún concepto. Un DNU violaría gravemente la Constitución Nacional”, escribió en Twitter la socia fundadora de Cambiemos. El bono compensatorio, que -según aseguraban en su partido- le habían prometido desde el Gobierno, si la ley se sancionaba en el Congreso, no la convenció.

Acto seguido, los voceros del Gobierno -que fuera de micrófono daban por “casi segura” la firma del decreto- lo dejaron en suspenso. Minutos antes, un equipo de comunicación oficial partió apurado rumbo a Olivos para registrar el video con la palabra del Presidente.

“Estamos evaluando (la posibilidad del DNU)”, reflexionó de todos modos, a las 20.30, el ministro de Justicia Germán Garavano ante la consulta de los periodistas acreditados en la Casa Rosada. Había bajado acompañado por el secretario de Legal y Técnica Pablo Clusellas, que fue y vino varias veces desde su despacho al de Marcos Peña. Hasta la oficina del jefe de Gabinete peregrinaron 21 de los 22 ministros y el procurador del Tesoro Bernardo Saravia Frías. Solo faltó Francisco Cabrera, de Producción.

El Presidente ya no estaba. Había partido a Olivos a las 18.15. Antes, mantuvo reuniones con Peña, los jefes parlamentarios Emilio Monzó, Federico Pinedo, Mario Negri y Luis Naidenoff, y con los ministros del Interior, Rogelio Frigerio y Hacienda, Nicolás Dujovne y los vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. María Eugenia Vidal fue de las primeras en llegar. La gobernadora, además de sentarse en la mesa chica de Macri, estaba muy preocupada porque la reforma previsional es la llave que encontró el Ejecutivo para “devolverle” el fondo del Conurbano a la Provincia. Sin reforma previsional, no hay reforma tributaria ni ley responsabilidad fiscal. El jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta también fue de la partida.

En el Gabinete no todos estaban de acuerdo, pero -a la hora de la verdad- todos firmaron.

Para evaluar el impacto de la crisis que significó levantar la sesión en el Congreso, basta decir que jamás en los 2 años de gobierno de Macri se había convocado a todos los ministros de urgencia en horas de la tarde a una Casa Rosada que suele quedar deshabitada temprano. También, resultó sintomática la decisión de Peña de convocar una conferencia de prensa por tercera vez en dos semanas; la segunda en 48 horas.

El jefe de Gabinete eligió cargar contra el kirchnerismo. “Cruzaron una raya que no se había cruzado, convirtiéndose en piqueteros de la Cámara de Diputados, algo que nunca hicimos como oposición”, sentenció. El ministro coordinador defendió el accionar de las fuerzas de Seguridad, que reprimieron con balas de gomas, gases lacrimógenos y gas pimienta y contó con la presencia de los 900 agentes de Gendarmería y Prefectura Naval. “Estuvieron por el operativo conjunto de la OMC. Si no estaban las vallas, adónde hubieran terminado (los manifestantes)”, dijo. La conferencia en el Casa Rosada contó con la presencia de varios funcionarios de rango menor que aplaudieron al ministro cuando terminó su exposición.

Precisamente el accionar de las fuerzas de Seguridad fue otras de las críticas que dirigió Carrió al seno del Gobierno. “La ministra (Patricia Bullrich) tiene que parar. No se necesitan tantos gendarmes. No hay que hacer ostentación de la fuerza”, sostuvo.

En el Gobierno también había enojo -aunque buscaron bajarle el tono- con los gobernadores de Salta y Entre Ríos, que no pudieron disciplinar a todos sus diputados para que dieran quórum.

Si el Presidente decide abandonar la idea del DNU, será una nueva marcha atrás. En febrero de 2016, debió retroceder después de designar a dos jueces de la Corte Suprema por esa vía. Finalmente debió revisar su decisión. Carrió también estaba en contra. Antes de tropezar con la misma piedra, la misma aliada, volverán al Congreso.

fuente CLARIN

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