Iris Aguilar es médica y titular del Departamento de Inmunizaciones de Mendoza. Tal como sus 22 colegas de todas las provincias (menos la de Buenos Aires), está preocupada: según explica por teléfono, durante 2017 no se recibieron las dosis planificadas de vacuna antimeningocócica cuadrivalente para inmunizar a los chicos de tres y cinco meses, y a los adolescentes de 11 años; incluso hubo provincias en las que la vacunación directamente no se realizó.

“La antimeningocócica es una vacuna que se incorporó recientemente y durante el año pasado faltó no solo en el sector público, sino también en el privado -afirma la especialista-. Este año tenemos que seguir con el esquema de vacunación y se vio que no íbamos a tener la posibilidad de recuperar las dosis previstas”.

Aunque Mendoza hizo un pedido y recibió la antimeningocócica, los 23 jefes del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) firmaron un documento para hacer llegar su inquietud a los ministros de Salud de todas las provincias. “A Mendoza no le sirve tener vacunas si los demás no las reciben -dice Aguilar-. Cada problemática es distinta: no es lo mismo vacunar acá que en la Puna, donde a veces se hace a lomo de mula. Hay discontinuidades, y si no se reciben las dosis cuando están programadas, después es muy difícil la ejecución del calendario”.

Según el texto de este documento, además de la vacuna contra el meningococo, también hubo faltante de la triple viral (contra sarampión, rubéola y paperas), la triple bacteriana (contra difteria, tétanos y tos convulsa), la inmunización contra la hepatitis B, contra el virus del papiloma humano (VPH), contra el rotavirus, la antirrábica y la Sabin bivalente (contra la polio), entre otras.

Dado que esto se produce en momentos en que la región registra brotes de enfermedades que habían sido eliminadas o controladas, estos especialistas advierten que puede presentarse una situación de vulnerabilidad epidemiológica y piden que se tomen las medidas necesarias para resolverla. “No queremos perder oportunidades para vacunar”, afirman. Y agregan que en muchas provincias hay que sumarle la discontinuidad en la entrega de agujas y jeringas.

Consultados sobre esta advertencia, funcionarios del Ministerio de Salud de la Nación negaron rotundamente que hubiera problemas con el programa de inmunización. “Sinceramente, no entiendo cómo se gestó esta declaración, no me lo explico -dijo ante la consulta de LA NACION el doctor Mario Kaler, secretario de Promoción de la Salud, Prevención y Control de Riesgos-. El 19 y 20 de marzo pasado, en la reunión del Consejo Federal de Salud que se realizó en La Rioja, comunicamos que las vacunas están todas compradas y se están entregando. La distribución de alguna que estaba, sí, atrasada, ya se está regularizando. Hubo un problema en el último trimestre de 2017, pero ya está resuelto”.

En un comunicado que lleva su firma, Kaler destaca que se realizaron “las acciones pertinentes para garantizar el ciento por ciento de las vacunas, conforme a lo establecido en el Calendario Nacional de Vacunación y los cronogramas establecidos para 2018”, y que “el Estado nacional tiene planificada y presupuestada la compra de 47.396.950 dosis por un total de 4.510.551.155 pesos. No se disminuyeron dosis de ninguna vacuna”.

Más adelante insistió en que el total de las establecidas en el Calendario Nacional de Vacunación para este año están garantizadas y que el cronograma de entregas se informará a cada una de las jurisdicciones oportunamente.

Aguilar aclara: “Estamos en este contexto tan particular, con brotes de sarampión, de rubéola… Todos quieren completar sus esquemas de vacunación y hay que dar respuesta. Sabemos que si llegamos tarde no estamos cumpliendo con nuestra función. Esto excede al gobierno de turno y a la gestión de enfermedades inmunoprevenibles. Somos personal técnico. No estamos en contra de nadie, sino a favor de la vacunación”.

La carta de los ministros
“Necesitamos recibir los insumos en tiempo y forma, vacunar a la población objetivo para lograr adecuadas coberturas de vacunación, dejar de perder oportunidades para vacunar, sin dejar de mencionar que, con todas estas irregularidades en la provisión de biológicos, perdemos credibilidad en la comunidad”.

“Otros países de la región asisten a brotes de enfermedades que habían sido eliminadas/controladas gracias a la vacunación. La actualidad nos pone en una situación de vulnerabilidad epidemiológica. Exigimos respuestas y acciones para solucionar tanto los faltantes como la discontinuidad en la entrega de insumos”.

fuente LA NACION

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