El Presidente ya se lo anticipó a su mesa chica: no va a dar el brazo a torcer con el aumento de tarifas. Es más: va a tomar la discusión como uno de los asuntos más importantes del cambio cultural que pretende para el país.

Hoy, si la oposición consigue quórum en Diputados, podría desarrollarse una sesión maratónica, porque hay 29 proyectos de ley, vinculados al tema de las tarifas, cuyos autores desean presentar y justificar.

Mauricio Macri terminó ayer con una ardua faena política, después de soportar el embate de sus aliados de Cambiemos para prorratear los incrementos en la boleta de gas: les tiró a los gobernadores y a los intendentes la mitad del problema. Los desafió a limpiar la factura de impuestos municipales y provinciales, y les hizo pagar la mitad del costo que representa hacerse cargo de pagar la diferencia por la tarifa social de los sectores de menores ingresos.

El Jefe de Estado les dijo a sus ministros, palabra más, palabra menos: yo me puedo bancar que me digan que son de derecha, lo que no me banco es la hipocresía y la mentira.

Para Macri, la hipocresía y la mentira es, haber fabricado una bola inconmesurable de subsidios, haber arreglado por abajo con las empresas de energía para que sigan cobrando, haberle hecho creer a los argentinos que la luz, el gas y el agua eran casi gratis, y encima pretender hacerle pagar a este Gobierno el costo político que implica darles a las cosas el valor real que tienen.

Por eso, si en Diputados la oposición consigue quórum, propone una baja en las tarifas, logra trasladar al Senado el proyecto y la Cámara Alta lo aprueba, es muy probable que el presidente vete la ley.

Lo haría, sin dudas, si la ley implicara reducir los aumentos e incumplir la meta de baja del déficit. La vetaría. Y al vetarla volvería a poner en evidencia a los dirigentes de la oposición. Los mismos dirigentes que cuando se puso en marcha una de las mentiras populistas y demagógicas más grandes de la economía, no solo se quedaron el silencio sino que también la aplaudieron de pie.

En el medio de tanto desbarajuste, por suerte hay personas como Julio Bárbaro y Luis Brandoni. Uno viene del peronismo y otro es radical, y uno de los mejores actores argentinos.

Ayer, Bárbaro, en radioberlin.com.ar reconoció que los subsidios de Néstor Kirchner y Cristina Fernández fueron una de las decisiones más nefastas que se tomaron desde 2003.

Y Brandoni se preguntó por qué la oposición no reconocía que era una buena medida pagar las boletas en cuotas, en vez de hacerlo toda junta, para el caso de aquellos que lo consideraran conveniente. Brandoni cree, como muchos argentinos, que parte de la oposición juega a que todo se vaya a la miércoles.

Macri aseguró a los altos funcionarios con los que habla todos los días que, si por culpa de la discusión tarifaria no puede ser reelecto, se irá a su casa con la tranquilidad de haber hecho todo lo que estuvo a su alcance para intentar transformar a la Argentina en un país en serio.

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