Han pasado más de 24 horas del hecho que conmocionó la provincia de Tucumán y todavía no se sabe bien qué sucedió en la centenaria casa de San José de La Cocha. Se supo que la madre acusada de haber acabado con la vida de sus dos hijos estuvo más de seis horas encerrada con los cuerpos de los pequeños.

El martes, María José Álvarez (20 años) comenzó a gritar de manera desesperada desde el techo de la vivienda donde vivía con su hija Nicole (3) y Máximo (siete meses). Los vecinos fueron por su ayuda y allí se dieron cuenta de lo que había pasado. Llegaron la Policía y los bomberos voluntarios y trataron de convencerla, en vano, de que no se arrojara. La chica se tiró y sufrió lesiones que obligaron a que sea trasladada hasta el hospital Padilla de la capital tucumana.

María Ester Álvarez, tía de la acusada, fue la que orientó a los pesquisas en dos puntos clave. El primero y más importante es un indicio del horario en el que Álvarez podría haber acabado con la vida de sus hijos. “A la mañana fue a ver los chiquitos mi hijo de nueve años, como lo hacía todos los días. Pero esta vez María José no lo dejó entrar. Le dijo que Nicole estaba con fiebre y que no podía salir”, reveló.

Ese dato coincide con el informe preliminar de la autopsia que se les practicó a los pequeños. Según ese estudio, los menores murieron asfixiados (probablemente les tapó el rostro con una almohada) unas siete horas antes de que fueran revisados por el médico policial.

El segundo dato que aportó la tía tiene que ver con el estado de ánimo de la joven, según publica el diario La Gaceta. Ella sacó a luz que su sobrina mantenía una relación con un hombre casado y padre de tres hijos. “Aparentemente con él andaba con problemas serios de pareja. Ella se quería juntar con el tipo, pero sabía que no iba a poder por su estado civil. De ahí que por ese drama puede que se haya trastornado”, opinó.

Otra mirada

“Parecía una chica normal y muy ocupada en sus niños. Ningún indicio hacía anticipar que ella fuera capaz de semejante crimen”, dijo conmovido Ramón Rivero, vecino de San José, ubicado a unos cinco kilómetros de la Cocha.

La observación que realizó el vecino fue coincidente, palabras más, palabras menos, con las que vertieron la mayoría de los lugareños. “No podemos creer lo que sucedió. Ella siempre se mostró muy cariñosa con sus hijos a pesar de los problemas que tuvieron”, indicó Patricia Fernández.

Sin embargo, Mariano Gómez, papá de Máximo, reveló otra realidad: no todo estaba bien en la conducta de María José. “El viernes ella lo dejó al chiquito en la casa de su madre y desapareció. A la noche tuve que ir a retirarlo de ahí porque lloraba mucho y su abuela no sabía qué hacer”, explicó.

El hombre, que dice haber estado de novio con la acusada del doble homicidio hasta el año pasado, agregó que ella fue a retirar al pequeño de su casa al otro día. “Le entregué al chiquito antes de dejar una constancia en la comisaría sobre lo que había ocurrido”, apuntó.

Mariano relató además que esta semana tenía previsto reclamar ante la justicia la tenencia de Máximo. “Es que las condiciones de la vivienda en que vivían eran muy precarias y me preocupó su actitud de comenzar a abandonarlo. Además estaban alejados de un centro asistencial ante cualquier necesidad de atención médica de la criatura”, explicó.

Con lágrimas en los ojos, concluyó: “era una mujer obsesiva. No paraba hasta lograr lo que quería. Y lo que siempre exigía era dinero nomás, sin importarle si yo tenía o no para comer”.

FUENTE: el once

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