WASHINGTON.- El regreso de la Argentina al FMI fue recibido en Washington y en Wall Street con cierta sorpresa, interrogantes (uno clave: cuánto dinero se obtendrá), respaldo al Gobierno y a la decisión y una advertencia: Mauricio Macri jugó “su última carta”.

“Si esto no le sale bien, ya no tiene plan B para ir por la reelección”, lanzó un directivo de un fondo de inversión, quien avaló la movida para revertir el azote del mercado, que quizá no alcance del todo: “Te falta que pare la fortaleza del dólar. Sin esa ancla de afuera, es muy difícil”. Otro manager dijo que recurrir al Fondo era “la parte necesaria” para completar la ofensiva para recuperar terreno perdido y tratar de ponerse “delante de la crisis”. Lamentó el timing: “Ir a pedir una línea contingente no es malo. La tienen muchos países. Lo malo fue no haberlo tenido antes como un plan de contingencia”, indicó.

En Washington, en el Departamento de Estado, el anuncio de Macri convirtió a la Argentina en protagonista excluyente de la conferencia anual del Consejo de las Américas por motivos olvidados en el pasado. En uno de los paneles, Shawn Donnan, editor del Financial Times -que llevó a su tapa el regreso de la Argentina al Fondo-, le preguntó a David Malplass, del Departamento del Tesoro, si veía el inicio de una crisis en las economías emergentes. Malplass dijo que no, reiteró el respaldo a las reformas de Macri y apuntó, respecto de la negociación con el FMI: “Vamos a mirar esas discusiones de cerca”. Otro de los funcionarios presentes en ese panel fue Marcello Estevão, secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Finanzas de Brasil. Al finalizar, dijo a LA NACION que Brasil estaba “muy bien preparado” para capear estos cimbronazos y minimizó el vendaval que se vivía en la Argentina.

“La Argentina es un gran socio comercial de Brasil y aliado histórico en muchas áreas. El gobierno de Macri está haciendo un trabajo óptimo, no estamos preocupados”, dijo. “El FMI existe para ayudar a países que enfrentan problemas temporales de balance de pagos o problemas macroeconómicos temporales. Está para ayudar a la Argentina. No es una mala señal. La Argentina es un país miembro y está pidiendo una ayuda temporal para suavizar el impacto en la economía”, agregó.

Ayer, el monto del acuerdo que buscará la Argentina era la gran incógnita que todos intentaban dilucidar. Una fuente de un banco de inversión dijo que los mercados podían llegar a recibir “muy bien” un acuerdo con el Fondo si el monto era alto. “Vos tenés que dar la señal de que la plata es suficiente para que el mercado ni siquiera se anime a testearte. Treinta mil palos es un piso. Tiene que ser más cerca de 40 o 50.000”, dijo un analista.

Otra fuente indicó que si el Banco Central puede salir a mostrar que dispone de 80.000 millones de dólares en las reservas habrá menos incentivos para comprar. “Tienen que tener una bazuca, si no, no sirve”, dijo otra fuente, en referencia al monto que puede llegar a cerrar el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con el organismo internacional.

Hubo voces más críticas con el oficialismo. “Está bien que hayan ido al Fondo Monetario Internacional. Tienen que restaurar la confianza y lograr un sello de administrador prudente que hoy no pueden mostrar”, dijo otro ejecutivo de otro fondo de inversión. “El problema es que no tienen un plan”, cerró.

fuente LA NACION

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