Macri lo hizo. Los “tropiezos” del Presidente despabilaron en el peronismo un músculo que tenía en reposo: el que motoriza el regreso al poder. La vuelta, que al PJ le gusta considerar inevitable, tenía otro calendario, circa 2023.

Pero el temblor de la economía y el deterioro político de Macri, cambiaron el escenario. El peronismo, que sobriamente vislumbró una chance con el impacto callejero de la reforma previsional, ahora percibe que los plazos se acortaron.

Pero otra velocidad, desnuda debilidades. La principal: hay unos cuantos anotados para 2019, pero ninguno logra, ni por asomo, la magia de la unidad necesaria. Ni siquiera logra aplacar el rechazo de los numerosos campamentos peronistas.

Ante eso, ganan valor ciertos indicios. Uno de ellos indica que Cristina Kirchner, según le trasmitió a varios, no se anota (por ahora) para 2019. Menciona como posibles a Agustín Rossi, Jorge Capitanich y Axel Kicillof e incluye a otro jugador: Felipe Solá.

“De Felipe valora que se fue con un argumento político y renunció a la banca”, cuentan a su lado. El relato que circula entre intendentes del conurbano es más fino: indica que Cristina entiende que Solá puede seducir votos fuera del universo K.

Hace 11 años que Solá no habla con Cristina. Tiene algún diálogo de vecinos con Máximo Kirchner en el Congreso. Pero la hipótesis cristinista de destacar a un candidato que no sea un K puro ofrece un elemento novedoso: la apertura.

Como contó Clarín, la ex presidenta se refugió en un silencio táctico que no significa inactividad. Lo mismo hizo Sergio Massa, que hace tiempo no aparece en el radar y decidió no hablar en medio de los temblores de la economía.

Massa tiene a su espacio en tensión -Solá, Arroyo, Facundo Moyano, están sueltos- pero rankea como figura nacional. De su entorno, en estos días, se habló de alerta por la economía y menciones a su “equipo”, que integra Roberto Lavagna.

Curioso. El ex ministro de Kirchner fue nombrado, entre velos y risas, por Eduardo Duhalde cuando le pidieron que señale candidatos para 2019. El lomense hizo correr, hace un tiempo, que él podría volver.

En esa dispersión, las múltiples tribus del PJ establecieron un consenso espontáneo: bajar el tono público para dejar que el gobierno se enfrente a sus propios fantasmas y esconderle una carta, que fascina a Marcos Peña, de responsabilizar a la oposición.

Por eso, se cancelaron cumbres -del PJ Federal en Mendoza; de gobernadores; #hay2019 pasó su acto para agosto- y los dirigentes más visibles se llamaron a silencio.

Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, militó esa tesis al teléfono de otros gobernadores cuando se armó un encuentro de gobernadores que luego se suspendió. Por eso, los caciques provinciales no quieren que el acuerdo con el FMI pase por el Congreso. Traducción institucional: darle las “herramientas” que pide Macri pero no dejar las huellas en las decisiones que tome el presidente.

El otro consenso, sui géneris, es sobre la unidad inevitable. El formato se verá más adelante: una PASO grande o dos listas peronistas que usen la primaria como una “interna” por afuera del que surja la oferta más competitiva.

Luego de las elecciones de octubre, en el peronismo se instaló la metáfora “encontrar un Massaccesi” para 2019 en referencia al radical que compitió, condenado a una derrota, en 1995 contra Carlos Menem. Ahora, se escucha la frase “encontrar al Kirchner” de 2019.

Sergio Uñac suena, pero dice que prefiere quedarse en su provincia.

En el PJ bonaerense algunos ven a Solá, otros prometen “ayudar” a Rossi o patrocinar a Juan Manuel Urtubey mientras un par martillan con Sergio Uñac, el gobernador de San Juan, que tuvo alguna visibilidad a fin de año pero luego se escondió y mandó a decir que su plan es reelegir en su provincia. Otro anotado, Alberto Rodríguez Saá se mostró con algunos alcaldes K, como Mario Secco, mientras delega los oficios de armador en Gabriel Mariotto.

Los intendentes son microgobernadores. O los gobernadores son megaintendentes. Para todos aplica la lógica de querer estar cerca de quien más les aporta a la hora de jugar su propia fortuna electoral. Son los que militan la unidad que incluya todo lo posible, incluso el peronismo K.

Miden, entre otras, una contingencia: el deterioro de Macri, contra quien varios se envalentonan, puede derivar en un cambio de oferta de Cambiemos y que la oferta sea María Eugenia Vidal que, aun afectada por las esquirlas, aparece todavía muy competitiva.

fuente CLARIN

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