Superada la “turbulencia” económica, en el Gobierno prevén que en los próximos días habrá un incremento de la conflictividad, en línea con lo que ya ocurrió esta semana. Entiende que parte de la oposición busca generar un escenario de agitación social para aprovechar los problemas económicos y la previsión de un acuerdo con el FMI . Por eso dejaron trascender que serán inflexibles con cualquier exceso que se cometa en las protestas, aunque siempre cuidando que no haya un recrudecimiento represivo si se trata de marchas pacíficas.

Desde el oficialismo no hay dudas: el kirchnerismo y la izquierda, en sociedad, trabajaron en las últimas horas para promover el caos en la ciudad y así generar un ambiente negativo. El mensaje que le envió el Gobierno fue, según describieron fuentes cercanas al presidente Mauricio Macri , inequívoco: la violencia es el límite. “Hay cosas que había que empezar a marcar”, reconoció una altísima fuente oficial.

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Al conflicto abierto con los metrodelegados , que anteayer llevó a la suspensión total del servicio de subterráneos, y la multitudinaria movilización que ayer protagonizaron los gremios docentes de todo el país, se suma un intenso cronograma de marchas que finalizará el 1° de junio, con la Marcha Federal que lideran sindicatos y organismos sociales.

Hoy, por ejemplo, la Federación Portuaria, que encabeza Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT, hará un paro de actividades en los puertos de todo el país y finalizará con una movilización al Ministerio de Trabajo, en el bajo porteño. Mañana, en tanto, habrá un reclamo de la Multisectorial 21-F en el Obelisco en oposición de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Será unas horas después del tedeum por el 25 de Mayo, que encabezará el presidente Mauricio Macri en la Catedral Metropolitana.

Y el lunes será el día más fuerte: Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), con el respaldo de la CGT, se movilizarán desde Liniers hasta el Congreso.

Desde el Gobierno hicieron una relación directa entre la crisis bancaria, que el presidente Mauricio Macri dio por “superada”, y este escenario de movilizaciones y conflictos callejeros. “El tema económico les duró poco tiempo…, pero no pueden mantener indefinidamente el conflicto, la gente ya no les tiene tolerancia”, dijo a LA NACION la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Y advirtió: “Después de varias semanas difíciles, estamos de nuevo en el centro del ring. Vamos a ejercer la autoridad”. La responsable de Seguridad utilizó como ejemplo el paro docente, que ayer en su segunda jornada tuvo una adhesión promedio del 30%, según informó el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. “No es posible que los problemas los resolvamos en el conflicto permanente”, se quejó ayer el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Desde el gobierno nacional y el porteño también marcaron diferencias entre lo que sucedió anteayer en los subterráneos de la ciudad y las marchas multitudinarias convocadas para los próximos días. Incluso, según fuentes del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, todas las movilizaciones fueron autorizadas.

“Es un tema constitucional, el derecho de huelga está en la Constitución. Sería oportuna una legislación que por lo menos lo reglamente en el caso de los servicios básicos, no solamente en el subte, en el transporte. También en la educación”, reclamó el jefe de gobierno porteño.

Según dijo ayer Rodríguez Larreta, que integra la mesa chica del Presidente, el paro de ayer de los metrodelegados “fue realmente inentendible”. En diálogo con Radio Continental, agregó que “los metrodelegados no son un gremio oficial, son ilegales, y segundo porque una cosa es hacer un paro, aunque sea ilegal en este caso, y otra cosa es cortar el servicio público”.

Detrás de los metrodelegados estuvo el kirchnerismo, así lo creen en el Gobierno. “Están buscando la desestabilización. Ellos creen en la teoría del conflicto permanente. Cuanto peor es para nosotros, mejor para ellos”, describió un funcionario de primera línea de la ciudad.

Ayer, desde Bahía Blanca, donde inauguró el Parque Eólico Corti, el jefe del Estado reclamó “una política que sea seria y responsable, y que no esconda en su proceder privilegios indebidos”. Fue un mensaje hacía los supuestos desestabilizadores.

En la Casa Rosada apuestan a que en los próximos meses comenzará a cambiar el escenario, principalmente el económico, y que eso ordenará el descontento en la calle. Nadie visualiza en el Gobierno un escenario similar al de diciembre último, cuando se aprobó la reforma previsional en medio de serios incidentes. “No hay margen para que algo así se repita”, dijeron, con seguridad, cerca de Macri.

fuente LA NACION

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