En la ruta del dinero K se cruzaron los lingotes y las acciones de YPF de Lázaro Báez con transferencias de los ídolos del fútbol Carlos Tévez y Gabriel Heinze en el último procesamiento que dictó el juez federal Sebastián Casanello en la causa. Además, aparece una nueva puesta de este movimiento financiero K de plata negra que termina con 1,8 millones de dólares en una cuenta en Dubai.

Casanello dictó este procesamiento fundamentalmente para cuatro directivos de la financiera Provalor por ayudar a lavar, por lo menos, 1,5 millones de dólares del total de 60 que, hasta ahora, fueron detectados en estas operaciones financieras internacionales. En su resolución de casi 400 páginas, Casanello confirmó la verosimilitud de parte de la confesión del ex valijero Leonardo Fariña y el rol de los cuatro hijos de Báez, ahora con información oficial de Suiza, como “beneficiarios finales” de la cuenta de la fundación trucha Kinski en el banco Lombard Odier de Suiza. Con el procesamiento de estos financistas Casanello avanzó, por primera vez, con empresarios que fueron cómplices del presidente de Austral Construcciones que recibió en total 3 mil millones de dólares en contratos públicos de parte de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Pero aún faltan otros que ayudaron a crear este enorme estructura financiera clandestina en el exterior a un ex empleado de banco que no sabía nada de finanzas internacionales, empresas off shore y cuentas en Suiza.

Con el asesoramiento primero del ex dueño de SGI o “La Rosadita” Federico Elaskar y luego del abogado Daniel Pérez Gadín se crearon empresas offshore como Fromental Corp que tenían una cuenta en el Lombard Odier. En los registros de esa cuenta se confirmó que Baéz había comprado lingotes de oro por un valor de casi 21 millones de dólares al 30 de marzo de 2012. Esta operatoria comenzó después de la muerte de Néstor en octubre del 2010. En el registro de esa empresa fantasma panameña se lee también que Báez compró acciones de YPF por casi 3.800.000 dólares. Las acciones las tenía al 30 de marzo del 2012, es decir 15 días antes de que Cristina Kirchner mandó el proyecto de ley para reestatizar las acciones de Repsol en la petrolera estatal.

En su resolución, Casanello señala que el origen de estos 60 millones de dólares fue el pago de sobreprecios y sobornos por las contratos de obra pública entregados a Báez, pero el juez mantiene su postura a favor de no indagar a Cristina en esta causa, que con Báez y los principales acusados ya fue elevada a juicio oral y público. Casanello mantiene una dura polémica con el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF) Mariano Federici quien insiste en que la ex presidenta sea indagada como sospechosa en esta causa porque se trata de “un mismo procesado de lavado”. En fuentes judiciales se explicó que para Casanello “estas causas, la ruta del dinero K, direccionamiento de la obra pública, Los Sauces y Hotesur son capítulos de un mismo libro”. Para el juez, “en el capítulo de la ruta del dinero K sigue sin haber una prueba directa contra Cristina”. En el juzgado de Casanello esperan, mientras tanto, que la UIF les eleve un informe sobre el financista Ernesto Clarens de la financiera Invernes, quien operó con la gobernación de Santa Cruz, frente al insistente reclamo de la UIF.

Pero Provalor no solo sacó plata de Báez a través del sistema de “compensación de cables” –una maniobra para que el efectivo no se mueva de Buenos Aires- sino que se encontraron transferencias de terceros, como las del ex miembro de la selección nacional Gabriel Heinze y el ídolo de Boca, Carlos Tévez. En los registros de las cuentas de Provalor aparece un movimiento de U$S 180 mil de fecha 16 de febrero de 2012 del actual director técnico de Vélez y otro de U$S 550 de Tévez. Pero los futbolistas, quienes afirmaron que declararon el ingreso de esa plata, no están imputados en esta causa. La AFIP es querellante en la causa de la ruta del dinero K y tampoco los acusó. Entonces, el juez seguirán centrándose en las nuevas pistas como la cuenta de la offshore Intlex que recibió 1,8 millones de dólares de Báez para enviarlos a una cuenta al banco Noor Islamic de Dubai. En Comodoro Py se instituye que esta podría ser la puerta de un eventual movimiento de plata negra hacia bancos de Medio Oriente, que están lejos del radar de EE.UU. y la Unión Europea. Casanello está obsesionado con “recuperar el dinero blanqueado”, aunque sabe que con las operaciones bancarias digitalizada va siempre detrás de los lavadores.

fuente CLARIN

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