La noticia de la renuncia del presidente del Paraguay Horacio Cartes a su cargo a poco más de dos meses de dejar el cargo llamó la atención en la escena internacional. Más allá de que terminará su mandato con bajos niveles de popularidad (poco más del 20%, según las últimas encuestas), su gobierno no está atravesando ninguna crisis de envergadura que fuerce su renuncia.

Pero la dimisión del mandatario paraguayo fue absolutamente voluntaria, como parte de una jugada política que le permita asumir como senador activo, cargo para el que fue electo en las elecciones del 22 de abril pasado, y no como senador vitalicio -un puesto simbólico, con voz pero sin voto ni sueldo-, tal como les corresponde a todos los ex presidentes de acuerdo a la Constitución del Paraguay.

Hay que recordar que el año pasado, Cartes intentó modificar la Constitución para habilitar su reelección. Sólo desistió de su plan luego de masivas protestas en las calles de Asunción que incluyeron un incendio en el Palacio del Congreso.

Forzado a desistir de ese plan, Cartes decidió entonces postularse a senador junto a otro ex presidente, Nicanor Frutos (2003-2008). A pesar de las protestas de juristas y opositores, que plantearon la inconstitucionalidad de la maniobra, la victoria del Partido Colorado -que se quedó con 17 de las 45 bancas del Senado- incluyó bancas para ambos.

La oposición llevó entonces el caso hasta la Corte Suprema. Mientras tanto, en un segundo movimiento de la misma maniobra, la juez del Tribunal Supremo más cercana al Presidente, Alicia Pucheta de Correa, renunciaba a la Corte para transformarse en vicepresidente de la Nación y así quedar a cargo del país ante una vacancia.

Finalmente, la semana pasada, la Corte Supremo falló a favor de Cartes, alegando que no hay impedimentos legales para que asuma como senador activo.

Así se llega a la planificada renuncia presentada este lunes por Cartes , evitando terminar su mandato presidencial y así convertirse automáticamente en senador vitalicio. La renuncia debe ser aceptada por el Congreso, que deberá tomarle juramento antes del 15 de agosto, cuando asumirá el presidente electo, Mario Abdo Benítez. Quien quedará a cargo del gobierno hasta entonces será Pucheta, la primera mujer en la historia que será Presidente del Paraguay.

Analistas coinciden en que el ferrero deseo de Cartes por convertirse en senador activo es por su voluntad de seguir manejando desde su banca los resortes de las política paraguaya, algo que no podría hacer como senador vitalicio.

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