En el Gobierno respiraban ayer. Más precisamente en el Banco Central y en la Casa Rosada. Es que la semana termina de una manera que ni el más de los optimistas imaginó siete días atrás: el viernes pasado Luis ‘Toto’ Caputo asumía al frente del Banco Central en reemplazo de Federico Sturzenegger y el dólar alcanzaba un máximo al cerrar en $28,84.

La tensión parece bajar ahora. O mejor dicho, la volatilidad cambiaria. Porque en definitiva se trata sólo de eso: en el Gobierno y en el Central priorizan que el tipo de cambio se quede ‘quieto’, al menos un tiempo.

Una fuente importante del Gobierno lo explicaba ayer del siguiente modo. El programa de licitaciones para adjudicar US$ 100 millones diarios del Fondo Monetario Internacional, tiene como objetivo evitar que “el dólar baje”. Si se volcarán más divisas al mercado, señalan, aumentaría su oferta y bajaría el precio. Así, el tipo de cambio se apreciaría, incluso, hasta agravarse como consecuencia del encadenamiento de una serie eventos que se conocieron esta semana: la recategorización de la Argentina como economía emergente de MSCI, la aprobación del stand by del FMI por US$ 50.000 millones y, por último, un paquete de Caputo negociado con bancos y cerealeras. Todos estos últimos factores servirán para anclar las expectativas de devaluación en los días próximos.

Esto que señala una fuente importante del Gobierno (“el dólar entre $27 y $28 está bien para nosotros”), se muestra en línea con lo que dijo el Ministro de la Producción, Dante Sica, esta semana. “El dólar de 28 o 29 pesos deja cómodas a diversas actividades. Para algunas es un tipo de cambio muy bueno y a otras les da un espaldarazo para la salida exportadora”, señaló. “La preocupación más fuerte a futuro va a ser mantener este tipo de cambio”.

Del otro lado, hay economistas del Gobierno que pocos días pensaban que un dólar en torno a $25 era más conveniente. Básicamente, explicaban, las presiones sobre la inflación no serían tan agudas como las que sobrevendrán con el tipo de cambio donde está hoy.

Lo cierto es que en el mercado hay todavía pesos dando vuelta como consecuencia de la licitación de Lebacs del martes, día que Caputo renovó el 60% de esos vencimientos. La operación significó una expansión de pesos de alrededor de unos $300.000 millones que en gran parte fue absorbido por los bancos a través de encajes y bonos. Para anestesiar esa demanda de dólares, Caputo subió las tasas a 47%. Ayer intervino en el mercado secundario y vendió Lebacs absorbiendo así pesos por $ 32.000 millones.

¿El dólar puede bajar? El Banco Central se comprometió con el FMI “con un tipo de cambio flexible y determinado por el mercado”. Así lo dice la carta de intención firmada. “Nos proponemos limitar las ventas de reservas internacionales a períodos en que haya una clara disfunción del mercado”. Todo indica que, al menos en estos días, no deberían existir.

Pero el FMI sí obliga al Central a registrar un incremento de las reservas internacionales netas de U$S5.500 millones a fin de mes -respecto al 4 de junio-. El organismo desembolsó ya US$ 7.500 millones, con lo cual dejaría a Caputo utilizar unos US$ 2.000 millones. Sturzenegger vendió US$ 1.000 millones.

En el BCRA entienden (y lo saben) que cada sector del Gobierno preferiría un nivel de tipo de cambio determinado. Pero hoy por hoy, la prioridad es estabilizarlo. Y todo sugiere que en estos niveles. Luego vendrá otro debate, ¿es alto o bajo?

fuente LA NACION

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