El público rodea al orador, que circula micrófono en mano a su misma altura. Hay pantalla gigante y eslogan amigable para las redes sociales. Parece un acto de Cambiemos . Pero no. Hay un “gracias” para “Luis, un preso político de este pueblo” y otro para Lali Minnicelli, “mujer de Julio De Vido , amigo y compañero preso por peronista”. “¿Por qué tenemos que pensar en un cambio profundo? Porque vemos un gobierno de chorros e improvisados”, exclama el hombre del micrófono mientras camina sobre la frase “#Hay 2019” impresa en lona. Lo que sigue no deja dudas. “Dios, por suerte, sigue siendo peronista, porque si los hubiese dejado ser chorros e inteligentes estaríamos fritos”. Aplausos. El que habla es Aníbal Fernández . Hace dos semanas en Lomas de Zamora .

El exministro de Néstor y Cristina Kirchner hoy dedica la mayor parte de su tiempo a la actividad privada. Después de casi 13 años de transitar por la máxima intimidad del poder y a casi tres de fracasar en el intento de ser gobernador bonaerense, volvió a trabajar como abogado. Pero sin dejar de hacer política.

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Una de sus rutinas de abogado es visitar a Cristóbal López y Fabián de Sousa en la cárcel de Ezeiza todas las semanas. “Son mis amigos y no tengo dudas de que son inocentes”, dice. Además, los defiende en todas las causas de los fueros Civil y Comercial.

En el terreno político, Fernández integra la larga lista de peronistas que hoy dicen “hablar con todos” y querer colaborar “en todo lo que se pueda” para consagrar la ansiada unidad. “Empujar”, como le gusta decir, para que el peronismo vuelva al poder en 2019 . Y lo hace desde una posición paradojal: parado en el cristinismo, o lo que queda de él, pero lejos de Cristina. El exministro no habla con su jefa política desde octubre del año pasado, cuando, según él, el kirchnerismo “traicionó” a De Vido facilitando la aprobación de su desafuero. Lejos quedaron también las charlas con Máximo Kirchner , Andrés “el Cuervo” Larroque y Eduardo “Wado” de Pedro.

Sin embargo, está convencido de que la resurrección del peronismo debe incluir a Cristina. “Con Cristina sola no alcanza, sin Cristina no se puede”, parafrasea a Alberto Fernández , con quien volvió a hablar hace pocos meses después de casi una década de distancia.

¿Quiénes son los “todos” con los que Aníbal habla? Alberto Rodríguez Saá y Jorge Capitanich , con quienes estuvo en el lanzamiento de #Hay2019 en La Pedrera, San Luis, y hace 15 días en Lomas. También retomó las charlas con Hugo Moyano , que empezó a moverse para “colaborar” con la unidad del PJ, y Alberto Fernández volvió a formar parte de sus contactos periódicos.

La resolución de la interna peronista no le quita el sueño. Cree que el tiempo traerá las respuestas y que apurarse en la definición de un candidato podría ser contraproducente. Una gran PASO que incluya a las vertientes del PJ y al cristinismo es la mejor alternativa, sostiene.

De los nombres que suenan para la candidatura presidencial se queda con Felipe Solá . Cree que su perfil moderado y con experiencia de gestión como gobernador es el que mejor encaja en la coyuntura y el que más apoyo puede cosechar dentro y fuera del kirchnerismo.

A los peronistas que no quieren saber nada con Cristina ni con el kirchnerismo los ve hoy más cerca. Confía en que la emergencia de un candidato claro (o dos si hubiera que definir en las primarias) no antes de mayo ordenará el espacio y terminará de unir las piezas.

Algo similar vislumbra respecto del rechazo al kirchnerismo que persiste en una parte importante de la sociedad. Cree que la coyuntura derribará parte de esa resistencia. No en el núcleo duro, sino en la periferia, claro.

Mientras tanto, Aníbal Fernández sigue atento a la actualidad y sus urgencias. En su oficina de Tribunales seis televisores prendidos a toda hora lo mantienen al tanto. Como en los viejos tiempos.

fuente LA NACION

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